Ocho años después de su instalación, la experiencia de los semáforos peatonales en el piso llegó a su fin en Rosario. Este martes, la esquina de Córdoba y Corrientes —el punto elegido en 2017 para la prueba piloto— amaneció encintada y con operarios retirando las tiras de luces led empotradas en la vereda.
Las estructuras fueron cubiertas con cemento a ambos lados de la peatonal, donde desde hace años funcionaban estos dispositivos pensados para quienes caminan mirando el celular. “La gente no les prestaba atención”, señalaron habitués de la zona, sin demasiada nostalgia por la innovación caída en desuso.
Los semáforos de piso habían sido instalados en marzo de 2017 como parte de un proyecto para ordenar el tránsito peatonal en una de las esquinas más concurridas del centro. Cambiaban de verde a rojo en sincronía con los semáforos tradicionales y buscaban captar la atención de los “peatones tecnológicos”, categoría que en el mundo del tránsito identifica a quienes cruzan mientras usan el celular, reduciendo su percepción visual y auditiva.
La idea original contemplaba extender el sistema a unas diez esquinas más ese mismo año. Sin embargo, el plan nunca avanzó. Por el contrario, los registros de prensa reseñaron tropiezos frecuentes y un mantenimiento costoso que terminó por relegar el proyecto. Los dispositivos habían sido desarrollados por la empresa rosarina Kapsch, que financió la instalación inicial bajo supervisión municipal para evaluar la viabilidad del sistema.
El debate sobre la seguridad peatonal sigue vigente. Según el Observatorio Vial de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, los peatones representan en Argentina una de cada diez víctimas fatales en siniestros viales. El estudio también revela que tres de cada diez peatones muestran algún factor de distracción al cruzar, con el celular como principal protagonista. En este contexto, las políticas para mitigar riesgos continúan en revisión, aunque en Córdoba y Corrientes la prueba de los semáforos de piso quedó oficialmente cerrada.
