La empresa Zefico S.A., en la que figura como único empleado el asesor presidencial Santiago Caputo, fue reportada ante la Unidad de Información Financiera (UIF) por operaciones sospechosas que podrían vincularse a un caso de lavado de activos. El Reporte de Operación Sospechosa (ROS) fue elevado el 30 de julio por una entidad bancaria, en cumplimiento de las obligaciones que impone la ley a instituciones financieras, casas de cambio y escribanos.
El titular de la Unidad de Información Financiera, Paul Starc, radicó una denuncia penal por la filtración de un reporte sospechoso que pone en la mira a una empresa vinculada a Caputo. El funcionario pidió que se investigue quién difundió la alerta bancaria que se encendió luego de una serie de movimientos de dinero en la Zefico SA, la compañía que emplea al asesor presidencial.
La demanda fue presentada el 13 de agosto por la tarde ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 4, a cargo de Carlos Stornelli. En el escrito, Starc pidió que la Justicia investigue “los gravísimos hechos ventilados y establezca la responsabilidad penal y a sus autores”.
Según consta en la denuncia, el 12 de agosto Starc recibió una comunicación a través de la cual supo de la existencia de una presunta filtración de un Reporte de Operación Sospechosa (ROS). En el primer párrafo del escrito, el funcionario destacó que este tipo de información es «confidencial» y tiene carácter secreto, de acuerdo a la ley 25.246.
Un asesor clave y una empresa sin actividad previa 💼
Santiago Caputo, uno de los principales colaboradores del presidente Javier Milei, ingresó a Zefico S.A. en enero de 2024, poco después del cambio de gobierno. Hasta ese momento, la sociedad no tenía empleados, ni movimientos comerciales. La compañía había sido constituida en 2021 por Pablo Costa, amigo del fallecido padre de Caputo, Claudio Caputo, y padre de Lucas Costa, amigo de la infancia del actual asesor.
El acta constitutiva fue firmada por el escribano José Domingo Mangone, quien también participó en la creación de Anker, la consultora de Luis Caputo –actual ministro de Economía– y de Santiago Bausili, presidente del Banco Central.
El ingreso de fondos que encendió las alarmas 💵
Entre abril y junio de 2025, Zefico registró por primera vez movimientos financieros: ingresos por 800 mil dólares a través de dos transferencias de los hijos de Pablo Costa, Lucas y María, quienes aportaron 400 mil dólares cada uno.
Consultados por el banco, indicaron que se trataba de una donación de su padre. Cuando Pablo Costa fue interrogado, aseguró que el dinero provenía de una donación de su madre, María, quien supuestamente le habría regalado 1,5 millones de dólares. De esa suma, 500 mil dólares habrían sido para cada hijo, destinados parcialmente a la inyección de capital en Zefico.

Declaraciones patrimoniales y contradicciones 📄
La abuela presentó una declaración jurada correspondiente a 2023, en la que el monto figuraba como parte de su patrimonio en efectivo. Sin embargo, los analistas detectaron que en su declaración de 2021 –referida al ejercicio 2020– no poseía bienes, propiedades ni fondos declarados, lo que generó dudas sobre el origen de los recursos.
Además, se descartó que se tratara de dinero proveniente del blanqueo fiscal iniciado en 2024, ya que la DDJJ es anterior a ese mecanismo.
La falta de documentación que explicara de manera fehaciente el origen de los fondos derivó en la presentación formal del ROS ante la UIF, que ahora deberá investigar el caso. Este organismo, dirigido por Paul Starc, ex fiscal federal nombrado por impulso del propio Caputo, podrá remitir el caso al Ministerio Público Fiscal o a autoridades extranjeras si detecta indicios de delito.
Vínculos familiares y dirección compartida 👥
La operación de donación fue certificada en febrero de este año por la escribana Inés Caputo, tía de Santiago y hermana de Claudio Caputo. Ella fue, además, quien lo acercó a Nicolás Caputo –empresario y exfuncionario del PRO– en sus primeros pasos en la política, según el libro El Monje, de Manuel Jove y Maia Jastreblansky.
Un detalle que llamó la atención en la investigación es que tanto la escribanía de los Caputo como la sede de Zefico S.A. están en la Avenida Santa Fe 1385 de la Ciudad de Buenos Aires, en distintos pisos: el 11° y el 6°, respectivamente.
Santiago Caputo, al facturar servicios al Estado, no está obligado a presentar declaración jurada patrimonial.
