El gobierno nacional dio de baja los últimos convenios vigentes para realizar tareas de mantenimiento en rutas nacionales que atraviesan el sur santafesino, entre ellas el tramo más crítico de la ruta 33, que conecta Sancti Spíritu con Rosario. La decisión se formalizó este lunes a través de resoluciones oficiales que, además, confirmaron el cierre definitivo de Vialidad Nacional y dejaron sin efecto licitaciones ya adjudicadas.
Desde el Ministerio de Obras Públicas de Santa Fe calificaron la medida como un “abandono absoluto” por parte del Ejecutivo nacional, advirtiendo que afecta directamente a tramos claves por los que circulan miles de vecinos y transportistas todos los días.
La anulación también alcanza a la ruta 178, entre Las Rosas y su conexión con la 33. Ambas obras ya contaban con empresas adjudicatarias —la UTE formada por Edeca S.A. y Rava S.A.— y estaban listas para comenzar.
Sin embargo, el gobierno nacional argumentó que los plazos habían vencido y recurrió a una cláusula de los pliegos para anular los contratos sin afrontar consecuencias legales, algo que desde la Provincia consideraron un argumento “injustificable” e “inaceptable”.
El tramo afectado de la Ruta 33, en el departamento General López, es uno de los más peligrosos y transitados, y escenario de numerosos siniestros viales fatales. Con esta decisión, se pierde —al menos por ahora— la última oportunidad concreta para su mejora.
En ese marco, la Provincia renovó su reclamo para que, si el gobierno nacional no puede o no quiere cumplir con la gestión de estas rutas, transfiera formalmente su administración a Santa Fe. Desde la cartera que conduce Lisandro Enrico aseguran contar con la capacidad técnica, los recursos propios y la voluntad política para intervenir.
Según el gobierno santafesino, no se trata de una disputa partidaria sino de una respuesta concreta a los reclamos de los vecinos, en especial en los departamentos del sur provincial, donde las condiciones viales se agravan año tras año y donde las rutas funcionan como corredores estratégicos tanto para la movilidad cotidiana como para el transporte de cargas.
Por ahora, la única respuesta de Nación fue el silencio administrativo y la anulación de compromisos asumidos. En las rutas, en cambio, crecen los baches, se acumulan los reclamos y se multiplica la incertidumbre.


