La goleada sufrida por Newell’s en su visita a Lanús volvió a dejar al descubierto un presente alarmante. El 5-0 de este martes no solo expuso la fragilidad futbolística del equipo, sino que también desencadenó consecuencias inmediatas puertas adentro: Roberto Sensini presentó su renuncia como director deportivo, en medio de un clima de creciente tensión y cuestionamientos.
La salida del ex defensor no resulta aislada. Sensini era una de las figuras en la estructura futbolística que encabezaba la dirigencia de Ignacio Boero y había tenido un rol determinante en el último mercado de pases, uno de los aspectos más criticados por socios e hinchas. Su salida aparece como una primera respuesta en medio de una crisis que escala semana a semana.
El golpe en La Fortaleza fue categórico desde el inicio. Newell’s se fue al entretiempo 3-0 abajo y nunca logró reaccionar ante un rival que lo superó en todos los aspectos del juego. La imagen del equipo, sin respuestas anímicas ni futbolísticas, profundizó la preocupación en torno a un plantel que no encuentra rumbo.
Los números explican parte del presente: el equipo no ganó en las diez fechas que lleva el Apertura y perdió diez de los últimos catorce partidos disputados. A esto se suma la caída en el clásico rosarino y un proceso que ya tuvo un giro forzado con la llegada de Frank Kudelka, en un contexto de urgencias que no logró revertir la tendencia.
En ese escenario, la renuncia de Sensini aparece más como una consecuencia que como una solución. Newell’s atraviesa un momento que excede nombres propios y pone en evidencia una crisis estructural, con un equipo sin respuestas, una dirigencia cuestionada y un horizonte cada vez más incierto.
