Rosario Central logró una remontada clave en La Plata. Tras irse al descanso en desventaja y mostrar fragilidades defensivas, el equipo de Jorge Almirón reaccionó en el segundo tiempo, dio vuelta el resultado ante Gimnasia y se llevó un triunfo 2-1 que fortalece el ánimo de cara al clásico rosarino. El arquero Jeremías Ledesma se erigió como gran figura de la tarde platense.
El Canalla arrancó en desventaja desde muy temprano en el Bosque. A los 4 minutos, Gimnasia golpeó primero: Nacho Fernández sacó un zurdazo en el ingreso al área, Jeremías Ledesma dio rebote y el propio volante aprovechó la segunda jugada para definir cruzado y marcar el 1-0 para el Lobo.
El gol condicionó el desarrollo inicial. Central intentó reaccionar adelantando líneas, con Ángel Di María retrocediendo varios metros para asumir la conducción y Julián Fernández mostrándose activo por la franja izquierda. Sin embargo, el equipo de Jorge Almirón volvió a evidenciar su principal déficit: la falta de peso ofensivo. Con Alejo Véliz lesionado y lejos de su mejor nivel, Enzo Copetti quedó como único delantero —también con una molestia física— y volvió a sentirse aislado, con poca compañía en los metros finales.
En ese contexto, la reciente vuelta de Marco Ruben sobrevuela como síntoma y esperanza. El histórico goleador regresó del retiro en medio de la escasez de gol canalla y la incógnita ahora pasa por su estado físico, pensando en el clásico del domingo ante Newell’s y en la Copa Libertadores 2026.
En defensa, Central mostró fragilidades. Gastón Ávila tuvo un primer tiempo muy flojo: quedó expuesto en el gol, perdió un duelo con Nacho Fernández a los 16 minutos que casi termina en otra situación clara y acumuló imprecisiones, incluido un pase directo al lateral. La zaga, que idealmente conformaban Facundo Mallo y Carlos Quintana, continúa resentida por las lesiones: el uruguayo fue preservado por molestias físicas y llegaría al clásico, mientras que Quintana transita la recuperación final de una fractura de tobillo y todavía necesita rodaje. En ese escenario, el juvenil Ignacio Ovando volvió a mostrarse como una alternativa auspiciosa.
Central tuvo su gran chance a los 18 minutos. El chileno Vicente Pizarro metió un pase filtrado preciso que encontró a Julián Fernández en la medialuna; el zurdazo potente se fue apenas afuera. Poco después, a los 22, Di María casi sorprende con un córner olímpico que resolvió con seguridad Nelson Insfrán, firme también ante cada centro.
El trámite se volvió parejo en la posesión y dinámico en el ritmo, aunque Gimnasia fue más punzante. A los 27 el local volvió a convertir, pero el tanto fue anulado: Marcelo Torres capitalizó un pase filtrado de Nacho Fernández, chocó con Ledesma y en el rebote la pelota le dio en la mano antes de definir con el arco vacío. Las filtraciones en el área canalla, de todos modos, expusieron una defensa demasiado endeble. Dos minutos más tarde, un centro dio en el brazo del lateral Emanuel Coronel dentro del área y todo Gimnasia reclamó penal. El árbitro Fernando Echenique dejó seguir, el VAR no llamó y el clima en el Bosque se calentó.
A los 31, Di María volvió a mostrar su jerarquía con un centro preciso desde una pelota parada lejana que le quedó servida a Ovando, quien no logró direccionar con comodidad y la envió al lado del palo izquierdo. La respuesta del Lobo fue inmediata: Ávila llegó tarde, cometió infracción al borde del área y desde ese tiro libre Nicolás Barros Schelotto sacó un zurdazo potente que Ledesma desvió con una buena intervención.
El DT Almirón se mostró visiblemente molesto al costado del campo, mientras Di María gesticulaba con frustración ante las desatenciones de sus compañeros. Del otro lado, Nacho Fernández manejó los tiempos con categoría, provocó infracciones y fue uno de los puntos más altos del equipo local, bien acompañado por Ignacio Miramón y Augusto Max en la mitad, además del peligro constante de Manuel Panaro y Marcelo Torres en ataque.
Sobre el cierre, Gimnasia volvió a inquietar: a los 42, un pase filtrado dejó a Nacho Fernández de cara al gol, pero Ledesma achicó con rapidez y bloqueó. Ya en tiempo agregado, otro tiro libre de Barros Schelotto pasó apenas afuera. Central se fue al descanso en desventaja, con problemas defensivos, poco peso ofensivo y señales de preocupación.


El complemento arrancó con un sacudón. A los 6 minutos, Central se salvó de milagro: córner olímpico de Nicolás Barros Schelotto, manotazo salvador de Jeremías Ledesma y el travesaño terminaron evitando el segundo del Lobo. Y en la jugada siguiente llegó el golpe canalla.
Contraataque fulminante. Ángel Di María condujo, Julián Fernández metió un pase largo preciso hacia la entrada del área rival y Enzo Giménez apareció lanzado para sacar un derechazo potente de primera y establecer el 1-1. En un abrir y cerrar de ojos, el equipo de Jorge Almirón pasó de estar al borde del nocaut a empatar el partido.
A los 14 minutos, Di María dejó la cancha pensando en el clásico del domingo. En su lugar regresó Jaminton Campaz, que sumó minutos tras varias fechas afuera, mientras que Pol Fernández hizo su debut. Un minuto más tarde, el colombiano avisó: pelotazo largo de Ávila y definición de primera que pareció centro, pero terminó estrellándose en el travesaño antes de irse por encima.
Con el correr de los minutos el ritmo bajó. Hubo cambios en ambos equipos y el partido perdió intensidad. A Gimnasia le costó reencontrar la electricidad ofensiva que había mostrado en la primera mitad, mientras Central intentó repetir la fórmula del empate, buscando lastimar con transiciones rápidas. Sin embargo, no siempre logró la misma profundidad.
A los 24, Campaz probó de tiro libre y la pelota salió cerca. El Lobo sintió el impacto del empate y comenzó a diluirse en ataque. Del lado auriazul, Gaspar Duarte ingresó bien como extremo derecho y Campaz, por el otro carril, demostró que sigue siendo una carta peligrosa de cara al clásico.
El premio grande llegó a los 29 minutos. Córner ejecutado por Campaz al primer palo y gran cabezazo de Gastón Ávila, que la colocó en un ángulo para dar vuelta el marcador y poner el 2-1. El mismo defensor que había tenido un primer tiempo lleno de dudas encontró revancha en el área rival.
Gimnasia fue por la reacción. A los 31, el delantero local Agustín Auzmendi estuvo cerca con una media vuelta que se fue apenas afuera. Y a los 41, el zaguero Enzo Martínez tuvo el empate: recibió un centro en el corazón del área canalla, pero se llevó puesta la pelota y terminó afuera. En ese tramo final, Ledesma volvió a mostrarse muy seguro, clave en la remontada. A los 49 se confirmó como figura: le tapó una palomita a Auzmendi con una enorme atajada.
El Lobo empujó en los últimos minutos, pero sin claridad ni la lucidez del primer tiempo. Central sostuvo la ventaja con carácter. Un escenario impensado tras la primera mitad terminó transformándose en una remontada trabajada en el complemento. Una victoria que fortalece al Canalla y le da un envión anímico importante de cara al clásico rosarino del domingo.
