El ciclo de Cristian Fabbiani como director técnico de Newell’s comenzó con una derrota. La Lepra sigue hundida en su crisis futbolística e institucional y cayó por 2-0 frente a Barracas Central en Sarandí, en un duelo válido por la fecha 7 del Torneo Apertura y que tuvo como contexto el debut del ‘Ogro’ luego de la caída en el clásico rosarino que derivó en la salida de Mariano Soso como entrenador. Un arranque pésimo para perderlo desde el inicio, otro flojo rendimiento colectivo y un sospechoso arbitraje que no detectó al menos un penalazo para la visita fueron determinantes. Desde las redes sociales y en la marea de reclamos, dos ex referentes del vestuario leproso se hicieron eco y se quejaron del árbitro Pablo Echavarría: Maximiliano Rodríguez e Ignacio Scocco.
Desde el inicio, el partido fue cuesta arriba. Antes de los dos minutos de juego, el ex canalla Jhonatan Candia aprovechó una pelota filtrada y una floja respuesta defensiva para abrir el marcador. El delantero uruguayo definió con precisión ante la salida de Keylor Navas y puso en ventaja a Barracas. El tempranero golpe desacomodó a Newell’s y obligó a Fabbiani a replantear el partido.
El equipo rojinegro intentó reaccionar, pero le costó generar peligro claro en el área rival. Ever Banega se hizo cargo del mediocampo y buscó manejar los tiempos del partido, aunque sin demasiada profundidad. Los intentos en el complemento de Gonzalo Maroni y David Sotelo fueron bien contenidos por el arquero Marcos Ledesma, mientras que Keylor Navas, tras el gol tempranero, tuvo intervenciones clave para evitar que Barracas ampliara la ventaja en la primera parte.
Polémicas y fallos arbitrales en contra de Newell’s
Más allá de las dificultades futbolísticas, el partido estuvo marcado por una serie de jugadas polémicas que indignaron al equipo rojinegro. La primera ocurrió a los 26 minutos del primer tiempo, cuando Luciano Herrera, en plena carrera dentro del área, forcejeó con Kevin Jappert y terminó recibiendo un golpe con la rodilla del defensor de Barracas. Pese a que el jugador de Newell’s cayó al suelo con gestos de dolor, el árbitro Pablo Echavarría no sancionó penal ni recibió advertencias del VAR, comandado por Hernán Mastrángelo.
Sobre el final de la primera mitad, otra acción generó el reclamo de todo Newell’s. Luciano Herrera llevaba la pelota y, al soltar un pase para Banega, recibió una doble agresión: primero una trompada en las costillas y luego un codazo en el rostro por parte de Nicolás Demartini. Echavarría apenas sancionó la falta con una tarjeta amarilla y no revisó la jugada en el VAR, lo que provocó el enojo del banco rojinegro.
En el segundo tiempo, cuando Newell’s intentaba adelantarse en el campo en busca del empate, llegó la jugada más discutida de la noche. A los 21 minutos, el paraguayo Saúl Salcedo recibió un pase en el área y sacó un derechazo al arco. La pelota impactó claramente en la muñeca derecha del defensor uruguayo Yonatthan Rak dentro del área, pero ni el árbitro ni el VAR consideraron que había infracción.
Desde el banco, Fabbiani explotó y comenzó a gritar “¡Mano, mano!” mientras le hablaba a sus jugadores: “Tranquilos que es penal, ya está, es penal, está en la tablet. Si lo quiere cobrar lo cobra”. Sin embargo, la revisión nunca llegó y el partido continuó sin que se sancionara la falta.

Barracas liquidó el partido en el final
A pesar de los intentos de Newell’s por empatar, Barracas Central aprovechó los espacios en defensa y sentenció la historia en tiempo de descuento. A los 46 minutos del complemento, Manuel Duarte sacó un derechazo inatajable para poner el 2-0 definitivo. Sin embargo, en la acción previa al gol, los jugadores leprosos reclamaron una falta sobre Banega. Rafael Barrios lo marcó con el brazo extendido y le aplicó un codazo en la zona de la garganta, pero el árbitro dejó seguir la jugada sin advertir la infracción.
El final del partido dejó una sensación de impotencia en Newell’s, que no solo sumó una nueva derrota sino que también se sintió perjudicado por el arbitraje. En su debut como entrenador, Fabbiani intentó contener a sus jugadores y evitar que se descontrolaran en medio de las protestas. Sin embargo, la imagen del equipo no dejó dudas: la Lepra sigue sin rumbo y la crisis parece agravarse con el paso de las fechas.
Ahora, el flamante DT tendrá que trabajar contrarreloj para intentar cambiar el rumbo de un equipo golpeado, que necesita recuperar la confianza y sumar puntos con urgencia para no quedar relegado en el torneo. El próximo desafío será en el Coloso, donde Newell’s intentará reponerse ante su gente y cortar la racha negativa que lo aqueja.
