Tres semanas atrás, Andrés «Pillín» Bracamonte, líder de la barrabrava de Rosario Central, habló con el periodista Germán De los Santos del diario La Nación. En aquella entrevista, Pillín dejó una frase que, en retrospectiva, parece un presagio: «Si me matan, la ciudad se incendia».
En esa conversación, Bracamonte recordó un intento de asesinato ocurrido en agosto pasado en el Parque Alem y señaló: «Los Menores quieren tomar parte de la ciudad». Agregó que, tras el ataque, Los Monos le ofrecieron ayuda para vengarse: “Me propusieron diez autos con gente armada para buscar a los que me dispararon, pero los frené porque no quiero volver a la cárcel. Soy distinto, vivo bien. No consumo, no fumo, tengo todo en blanco. Mi empresa de baños químicos está impecable. Me cuido para vivir una buena vida».
Pillín también expresó su frustración ante la violencia en Rosario: «La ciudad está llena de sangre por descerebrados que se creen Pablo Escobar. Terminan presos o enterrados, sin entender el negocio. Durante mucho tiempo nadie puso freno».
Este sábado por la noche, en la intersección de bulevar Avellaneda y Reconquista, a pocas cuadras del estadio de Central, Pillín y su acompañante, Raúl «Rana» Attardo, fueron asesinados a balazos mientras se desplazaban en una Chevrolet S10 blanca. Ambos cuerpos presentaban cinco impactos de bala, según confirmaron las autopsias realizadas en el Instituto Médico Legal.
El ataque ocurrió cerca de las 21:45, y según la investigación inicial, al menos tres personas llegaron a pie y abrieron fuego antes de huir corriendo. Los heridos fueron trasladados de inmediato al Hospital Centenario, donde se confirmó su fallecimiento.
La Fiscalía no descarta la conexión del asesinato con incidentes previos, incluyendo el ataque a Pillín en agosto, tras un clásico de fútbol. Según su abogado, Carlos Varela, el líder de la barra había sobrevivido a 29 atentados. El caso más antiguo en los registros se remonta a 2002, cuando Bracamonte recién comenzaba su rol en la barrabrava de Central.
Un antecedente reciente fue el asesinato de Samuel Medina, joven de 25 años vinculado a Los Monos y a la barra de Central, quien fue acribillado el 1º de octubre tras asistir a un partido en el Gigante de Arroyito.
«El asesinato de Pillín corta en dos la historia del presente criminal en Rosario»
El asesinato de Andrés «Pillín» Bracamonte «corta en dos la historia del presente criminal en Rosario». Para el periodista de investigación y diputado provincial Carlos Del Frade, «tendrá la misma o una mayor profundidad de lo que sucedió después del asesinato del Pájaro Cantero». Según Del Frade, Pillín era «el único jefe de una barrabrava de primera división que permaneció por treinta años liderando esos negocios que surgen desde la cancha chica del fútbol y se expanden en la cancha grande de la realidad».
Más allá de las primeras informaciones sobre su asesinato, Del Frade subraya que los últimos tres atentados contra Bracamonte y su grupo en los partidos de Central como local «exhibían una voluntad manifiesta de matarlo». En palabras del legislador, «vienen días bravos en la ex ciudad obrera», una advertencia que refleja la gravedad del escenario de seguridad que enfrenta Rosario.
