El mítico Berlín Pub anunció el cierre de sus puertas luego de casi 25 años de actividad. El espacio ubicado en el Pasaje Simeoni fue una verdadera usina del teatro alternativo, el humor, el tango joven y el rock under. “¿Berlineamos?”, fue una pregunta repetida en la noche rosarina durante las últimas décadas y casi se transformó en un verbo más.
“Mi desenlace perfecto hubiera sido que alguien tome la llave, la marca y la mística para que lo pueda resignificar. Nada me hubiera hecho más feliz que pasar por la cortada y ver que sigue existiendo”, expresó Lulo Corradín, quien fue el ideólogo y sostén junto a su hermano Fabián del espacio, que no reabrió tras dos años de pandemia y ahora bajará definitivamente las persianas.
Con propuestas permanentes en su cartelera, Berlín se erigió como una de las propuestas alternativas de la noche rosarina. “Son cambios de época y leímos eso también”, señaló Corradín en contacto con el portal Rosario Plus sobre la difícil decisión.
“Ojalá apareciera un nuevo Quijote. A muchos les interesa, pero los emprendedores hoy no están viendo al microcentro como inversión en la nocturnidad porque se quedaron con Pichincha, que en mi opinión es un fenómeno que así como sube, baja”, dejó entrever en una última señal de esperanza.



Berlín Café fue un clásico bar que supo condensar elementos de espacio para recitales, sala de teatro, café concert, bar y pub. Su prestigio se debió a su extensa trayectoria como una verdadera usina artística y cultural, por la que pasaron prácticamente todos los artistas hoy consagrados de la ciudad.
“Toda mi vida me dediqué a lo que me gustaba, y hoy mi interés pasa por mi tienda de motos antiguas y otras antigüedades. Durante la pandemia –para mí fue un tiempo útil para pensar- me di cuenta que terminó, que mi disfrute pasa por esto que hago ahora. Entendí lo que pasa con cuando un familiar se enferma: el duelo lo hice en vida. No lo vivo como un tango desahuciado, ya quiero dar vuelta la hoja”, aseguró Lulo.
Aunque su decisión de no regentear más es asegurada, este tiempo pospandemia se lo tomó “dialogando con dos grupos interesados, y hasta hubo un borrador de contrato. Pero el Berlín cierra porque tras dos años y pico, hacer que arranque nuevamente es para mí como hacer arrancar una pyme. Busqué mucho la vuelta y no la encontré. Decidí no seguir yo, pero puede hacerlo otro”.
“Me duele en el alma cerrar Berlín. Los tiempos que funcionó apuntamos a abrir cabezas y propiciar encuentros. La satisfacción más grande fue ver al público y a los artistas disfrutar arriba del escenario. Ese es mi balance del éxito. Estuve casi 30 años en el rubro y siempre fuimos coherentes como una marca que dio prioridad a la cultura local. La propuesta es un lugar universitario para escuchar buen rock”, añadió.
“Algo que siempre tuvimos y hoy queda la necesidad es la doble propuesta del café concert y luego el baile en el subsuelo, sin necesidad de levantar las mesas de los comensales para bailar. Nosotros tuvimos la primera programadora mujer en la ciudad, Rocío Luna, la última organizadora de la agenda hasta el 2020 que cerramos. Era fundamental que los jóvenes que trabajaban en el bar sean estudiantes, y así los vimos crecer y recibirse, y trabajaban con gusto. La pasamos bien…”, cerró.
+redes
Cierra el bar Berlín. 30 años de música, teatro, poesía, radio en vivo, performance, humor. Rosario parece estar a la deriva con su patrimonio, la producción de sentidos y la oferta cultural. Claramente sólo valen las ganancias y la especulación por sobre lo colectivo y lo futuro
— Diego Fiori 🏳️🌈 (@dhfiori) June 6, 2022
Cierra Berlín ex ciudad de Rosario
— reloca titila (@eugeniarpe) June 7, 2022
