Familiares y amigos de Mauro Villamil y de otras víctimas de la violencia en Rosario encabezaron una nueva movilización en reclamo de seguridad y justicia. Marcharon desde San Martín y Uriburu con destino hasta la esquina de 27 de Febrero y Corrientes, donde funciona la estación de servicios en la que trabajaba el joven asesinado frente a una verdulería. Allí prendieron velas y pintaron una estrella roja en su memoria en medio de un clima de dolor y respeto.
Unas tres cuadras de manifestantes enfilaron hacia la estación de servicio. Además de los familiares y amigos de Mauro, dijeron presente un nutrido grupo de cadetes y taxistas y de la comunidad en general, sin identificaciones políticas.
Familiares señalaron que al momento no tienen información sobre el autor del ataque y tampoco el motivo por el que pasó disparando contra el frente de la verdulería. “Nosotros confiamos en la Justicia, tratamos de no molestarlos y dejarlos trabajar. Sabemos que lleva tiempo ver las cámaras y todo, pero un robo no fue”, señaló.
“Mauro era el sostén de familia y ahora quedaron desamparados. Él vivía trabajando para su familia. Salía de la estación, subía al taxi y volvía a su casa. Los compañeros sienten un vacío enorme que dejaron”, remarcó.
