La movilidad sustentable gana terreno en Santa Fe y empieza a consolidarse como una política pública sostenida en el tiempo. Con incentivos fiscales, crecimiento sostenido y proyecciones en alza, la provincia registra un aumento marcado en la incorporación de vehículos híbridos y eléctricos, en un proceso que combina beneficios económicos para los usuarios y objetivos ambientales a mediano plazo.
Durante 2025 se inscribieron 1750 unidades para acceder a la exención del pago de patente por cinco años, un beneficio contemplado en la Ley Provincial N° 13.781, sancionada en 2018. El dato representa un crecimiento del 250% respecto de 2022, cuando se habían registrado 622 vehículos de este tipo. Para 2026, las estimaciones oficiales proyectan que la cifra supere las 3000 unidades.
El avance es particularmente visible en Rosario, que lidera la adopción en la provincia. Solo en los primeros meses de este año se contabilizaron 648 vehículos inscriptos, superando ampliamente el ritmo de años anteriores y consolidando una tendencia de crecimiento sostenido.
El impulso, según coinciden desde el ámbito político y técnico, no responde únicamente a la evolución del mercado, sino a una estrategia sostenida del Estado. “Se trata de un proceso que comenzó hace una década, cuando la movilidad eléctrica todavía era incipiente. Hoy vemos resultados concretos de aquella decisión”, señaló el diputado provincial Joaquín Blanco, autor de la ley.
Uno de los factores centrales en la expansión es el incentivo fiscal: la exención del impuesto a la patente durante cinco años. A esto se suma la simplificación de los trámites mediante herramientas digitales, que agilizan el acceso al beneficio y favorecen su adopción.
Desde el punto de vista económico, el uso de vehículos híbridos enchufables permite una reducción significativa en el consumo de combustible. Según estimaciones oficiales, pueden consumir hasta tres veces menos que un vehículo convencional, lo que implica un ahorro cercano al 40% para los usuarios cuando se prioriza la carga eléctrica.
En paralelo, el crecimiento del parque automotor eléctrico tiene impacto en términos ambientales. La reducción en el uso de combustibles fósiles contribuye a disminuir las emisiones y mejorar la calidad del aire, un aspecto relevante en grandes centros urbanos como Rosario y la ciudad de Santa Fe.
Además, la política se inscribe en una estrategia más amplia vinculada a la autonomía energética. “Fomentar la movilidad eléctrica es también reducir la dependencia de variables externas como el precio del petróleo”, sostuvo Blanco, al plantear el desarrollo del sector como una herramienta para fortalecer la resiliencia económica.
De cara al futuro, uno de los ejes en análisis es la implementación de una tarifa diferenciada para la carga nocturna de vehículos eléctricos, una medida que podría incentivar aún más su uso y optimizar la infraestructura energética existente sin requerir grandes inversiones.
La consolidación de esta política, coinciden desde el gobierno provincial, depende de la articulación entre el Estado, el sector productivo, el ámbito académico y la sociedad civil. En ese esquema, la movilidad sustentable aparece no solo como una tendencia en crecimiento, sino como un componente estratégico para el desarrollo económico, tecnológico y ambiental de Santa Fe.

