En un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo, al menos 143 mil trabajadores de la provincia de Santa Fe buscan un segundo empleo para poder sostener sus ingresos y cubrir gastos básicos. El dato surge de un informe sobre actividad y empleo elaborado por el diputado provincial Joaquín Blanco junto a la consultora PxQ, que advierte sobre un escenario de creciente precarización laboral en la provincia.
El estudio, presentado en la antesala del Día del Trabajador, plantea que el empleo dejó de ser garantía de estabilidad económica. En muchos casos, los trabajadores —especialmente quienes se desempeñan en plataformas de servicios o en condiciones informales— extienden sus jornadas hasta 70 horas semanales para alcanzar el valor de la canasta básica. “Hoy tener trabajo no asegura llegar a fin de mes”, sostuvo Blanco, quien llamó a colocar el acceso al empleo de calidad y el nivel de ingresos en el centro de la agenda pública.
Los datos reflejan un impacto directo en los principales centros urbanos. En el Gran Rosario, el ingreso disponible de los hogares cayó un 4,4% en el último trimestre analizado, lo que reduce al mínimo la capacidad de afrontar gastos esenciales como alquiler, transporte o alimentos. En ese aglomerado, 126 mil personas buscan una segunda ocupación, mientras que en el Gran Santa Fe la cifra asciende a 17 mil. En términos porcentuales, la proporción de ocupados que intenta sumar otro empleo pasó del 14,6% al 17,5% en apenas un año.

El informe también evidencia un crecimiento del subempleo —trabajos de jornada reducida—, que aumentó del 8,4% al 12,9% interanual. Esta dinámica expone una estrategia de supervivencia: ante la caída del salario real, los trabajadores multiplican horas o combinan empleos para compensar ingresos. En los grandes aglomerados urbanos, el fenómeno se profundiza: en el Gran Rosario el subempleo trepó del 32,8% al 39,1%, mientras que en el Gran Santa Fe pasó del 31,8% al 42,5%.
El deterioro de los ingresos también tiene consecuencias en la estructura social. En el Gran Santa Fe, si bien la pobreza mostró una leve baja, la indigencia aumentó del 7,9% al 9,3%, configurando un escenario de mayor fragmentación. Según el análisis, algunos sectores logran sostenerse apenas por encima de la línea de pobreza, mientras que otros caen directamente en la imposibilidad de cubrir la canasta alimentaria básica.
El impacto se traslada además al núcleo familiar y golpea con mayor fuerza a los jóvenes. La desocupación en este segmento supera el 16% y casi la mitad de quienes no consiguen empleo siguen dependiendo económicamente de sus familias. A esto se suma un alto nivel de informalidad, que alcanza al 58,4% de los jóvenes ocupados, lo que limita su acceso a derechos laborales y cobertura social.
En paralelo, el informe advierte sobre una caída sostenida del empleo industrial y comercial. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 12 mil puestos de trabajo en la provincia, de los cuales 8.200 corresponden a la industria. El comercio, históricamente uno de los principales motores del empleo urbano, también muestra señales de retracción: en Rosario, donde representa cerca del 40% de la facturación, las ventas cayeron un 5% durante 2025 y otro 6,5% en marzo en el segmento PyME.
“El mercado laboral está al límite”, concluye el documento, que advierte sobre una transformación estructural: el empleo formal ya no garantiza salir de la pobreza, mientras crece la informalidad y se debilitan los aportes a la seguridad social. Un escenario que, según el informe, incrementa la vulnerabilidad de los hogares frente a cualquier contingencia económica.
