El Gobierno de Santa Fe puso en marcha un nuevo esquema de trabajo en causas vinculadas al microtráfico de estupefacientes, con el objetivo de agilizar los tiempos de análisis pericial, descomprimir los depósitos judiciales y optimizar recursos logísticos y técnicos en las investigaciones penales. La medida fue impulsada por el Ministerio de Justicia y Seguridad, en coordinación con el Ministerio Público de la Acusación (MPA).
El plan incluye la creación de dos secciones de muestreo de drogas en sedes de la Policía de Investigaciones (PDI), una en Rosario y otra en Recreo, y una reestructuración del Laboratorio Químico Forense (LQF) del Organismo de Investigaciones. El nuevo modelo permite que el muestreo de estupefacientes se realice directamente en dependencias de la PDI, en lugar de trasladar el secuestro completo a laboratorios federales.
“Esto nos permite reducir tiempos, mejorar la trazabilidad de las evidencias y evitar la saturación de los depósitos”, explicó Marcelo Albornoz, subsecretario de Investigación Criminal. El procedimiento se rige por un protocolo aprobado por la fiscal general María Cecilia Vranicich, elaborado junto al equipo fiscal de Microtráfico del MPA, y sigue estándares de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).
Simplificación de procedimientos y mejora operativa
La recepción, control, selección de muestras y contramuestras se realiza en las secciones de la PDI, mientras que el Laboratorio Químico Forense se concentra ahora en el análisis técnico-analítico de los materiales. “El laboratorio recibe solo una porción representativa del total incautado, lo que permite enfocar los recursos en el estudio químico y la elaboración del informe pericial”, explicó Víctor Moloeznik, director del Organismo de Investigaciones.
Además de cocaína (COC), THC y ketamina (KET), el laboratorio aplica pruebas presuntivas para LSD, DMT, MDA, MDMA, efedrina y pseudoefedrina. Se busca ampliar el espectro de detección, incorporando personal técnico calificado y equipamiento, con el objetivo de identificar Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP), cada vez más frecuentes en el narcomenudeo.
“La pureza de las sustancias suele ser baja, lo que exige procedimientos muy rigurosos y personal altamente capacitado. No se trata solo de detectar una droga, sino de garantizar resultados judicialmente válidos”, indicó Moloeznik.
Una vez que se realiza el muestreo, las muestras se remiten al laboratorio del MPA para su análisis y las contramuestras quedan preservadas para pedidos judiciales. El material restante queda bajo custodia de la PDI hasta su destrucción, según autorización judicial.
Con esta nueva estructura operativa, la Provincia busca acelerar los tiempos en las causas por microtráfico, reducir la sobrecarga de los laboratorios y reforzar el trabajo articulado entre fuerzas de seguridad y justicia penal.
