En el cierre de la octava fecha de la Copa de la Liga, el Newell’s de Mauricio Larriera empató 2-2 frente al San Lorenzo de Rubén Darío Insúa en un partido de trámite cambiante en el Coloso Marcelo Bielsa. Con el regreso de su capitán Ever Banega, la Lepra sumó un punto en casa luego de la derrota en el clásico rosarino el domingo pasado.
El Rojinegro inició la temporada con cuatro triunfos al hilo y una excelente producción ofensiva del goleador uruguayo Juan Ignacio Ramírez, autor de cinco conquistas en las primeras fechas del torneo, pero ese buen andar se desplomó en poco tiempo: perdió el invicto ante Racing, volvió a caer contra Estudiantes y sufrió una dolorosa derrota frente a Central.
Por eso y por la dinámica propia del duelo, cargado de tensión en el corazón del Parque Independencia, el punto rompe la racha de derrotas pero sigue siendo insuficiente para la hinchada leprosa, ilusionada tras el buen arranque del semestre 2024 que continúa con un andar irregular y que tuvo en la caída en el clásico su punto más bajo por su significado en la ciudad.
Todos los goles se dieron en el tramo final de un parejo y vibrante primer tiempo en el Coloso. A los 31′, Francisco González abrió la cuenta con un gran cabezazo que se coló por el segundo palo para el 1-0 que se le había negado por offside ante Central.
Sin embargo, el paraguayo Adam Bareiro aprovechó las falencias del fondo y resolvió jugadas colectivas que se infiltraron por el sector derecho de la defensa. Un centro rasante al corazón del área a los 36′ encontró en soledad al centrodelantero guaraní, que definió entre las piernas de Ramiro Macagno. El VAR analizó la jugada por un agarrón del autor del gol para deshacerse de su marca, pero finalmente fue convalidado.
A los 43′, cuando la Lepra todavía intentaba procesar el gol sufrido, una veloz y precisa combinación ofensiva del Cuervo derivó en un pase largo del ex leproso Cristian Ferreira que Agustín Giay lanzó hacia el medio, encontrando nuevamente a Bareiro, que cabeceó cruzado para anotar el 2-1 ante un arquero que quedó corriendo hacia el otro palo.
Parecía que se iba la primera mitad. Fuegos artificiales resonaban en las inmediaciones del estadio e incluso un parapente con una bandera canalla flameó por encima del Coloso. Cayeron papeles con cargadas de Central luego del siempre presente clásico rosarino. Corría el tiempo de descuento de ese primer tiempo cuando Banega lanzó un centro llovido de pelota parada y el paraguayo Jorge Velázquez le ganó en las alturas al arquero Facundo Altamirano que salió lejos y a destiempo y dejó el arco vacío: el cabezazo ingresó con buena altura y desató el festejo por la igualdad.
Sin producción de juego y con modificaciones que intentaron torcer el rumbo del juego aunque sin desprotegerse abajo, pocas ideas para romper líneas y falencias individuales para imponerse en el uno contra uno fueron algunas de las explicaciones de por qué no se logró romper el empate en la segunda mitad. Incluso sufrió por un solitario Ferreira, que se animó desde afuera del área y su remate cruzado se fue a un lado del palo.
Con pierna fuerte, más bronca por los arbitrajes y un adversario firme en la mitad de la cancha, los de Larriera no consiguieron generar peligro en el primer cuarto de hora del complemento. Otra vez el local pareció encenderse en la recta final del juego, empujado por su hinchada. Ángelo Martino se animó desde afuera y exigió a Altamirano a los 35′ y la Lepra fue con empuje por la victoria. Un toqueteo entre el lateral izquierdo y Banega que derivó en un centro al ras del piso para el uruguayo Ramírez que fue bloqueado fue otra de las situaciones de peligro provocadas. La equivocada sanción de un corner que era rojinegro en el cierre encendió aún más el reclamo de todo el estadio contra el árbitro Andrés Merlos.
