En la antesala de una nueva edición del clásico rosarino, la hinchada de Newell’s copó las tribunas del Coloso para celebrar el tradicional banderazo. Desde el atardecer, miles de simpatizantes leprosos comenzaron a llegar al Parque Independencia y al rato lucían llenas las gradas del estadio.
Esta edición fue en un día atípico, ya que históricamente el derby local se juega los domingos y los hinchas realizan el ritual el jueves anterior, pero la novena fecha de la Liga Profesional fue programada entresemana y empezará a jugarse este martes, con el clásico estipulado para el jueves.
La dirigencia leprosa había informado días atrás que para este banderazo, las puertas del estadio abrirían a las 17 y que el plantel y el cuerpo técnico llegarían alrededor de las 19, luego de practicar en el Centro Griffa, en la zona oeste de la ciudad. Todo se cumplió en tiempo y forma: las luces del estadio se apagaron y la afición puso el brillo entre luces y fuegos artificiales.
Posteriormente, los futbolistas se retiraron del estadio con un férreo control de seguridad que les impidió detenerse para hablar con la prensa presente en el lugar. Uno de los pocos que habló fue el vicepresidente Pablo Alegre, quien señaló: “El clásico es la fiesta de la ciudad y queremos ganarlo. Los partidos no se repiten. Hoy estamos disfrutando que estamos punteros”.
Por la mañana, el Coloso fue escenario de la victoria leprosa 2-1 en el clásico de reserva y quedó listo para recibir a los hinchas que brindaron su apoyo a los futbolistas en la previa del duelo del jueves en Arroyito.

La fiesta de siempre 🔥
— Newell’s Old Boys (@Newells) July 18, 2022
¡Rojinegro querido! ❤️🖤 pic.twitter.com/ihdpLR3phJ
