Argentina protagonizó una remontada inolvidable en los octavos de final del Mundial. Después de un partido cuesta arriba, en el que llegó a estar dos goles abajo y sufrió un penal atajado a Lionel Messi, el equipo de Lionel Scaloni reaccionó en el tramo decisivo, venció 3-2 a Egipto en Atlanta y avanzó a los cuartos de final, donde enfrentará al ganador del cruce entre Colombia y Suiza.
El seleccionado argentino encontró desde el comienzo a un rival ordenado, que presionó alto, manejó con criterio la pelota y complicó la salida albiceleste. El desarrollo era equilibrado y con pocas situaciones de peligro hasta que, a los 14 minutos, Egipto abrió el marcador. Tras un córner, Yasser Ibrahim le ganó en el juego aéreo a Lisandro Martínez y conectó un cabezazo imposible para Emiliano Martínez.
Argentina intentó reaccionar rápidamente y encontró una oportunidad inmejorable para empatar. A los 19 minutos, una proyección de Nicolás Tagliafico terminó con una infracción dentro del área y el árbitro sancionó penal. Messi se hizo cargo de la ejecución, pero el arquero Mostafa Shobeir adivinó la intención del capitán y evitó el empate con una gran atajada. Fue el segundo penal que el rosarino falló en el torneo.
Lejos de desmoronarse, el conjunto de Scaloni tomó el control del juego durante el resto de la primera etapa. Rodrigo De Paul y Alexis Mac Allister comenzaron a imponerse en el mediocampo, mientras Tagliafico aportó profundidad por el sector izquierdo. El arquero egipcio volvió a aparecer para contener un cabezazo de arremetida de Mac Allister y también respondió ante un zurdazo en el corazón del área de Julián Álvarez, mientras un tiro libre de Messi se estrelló en el palo. Egipto se fue al descanso con ventaja gracias a su efectividad y a la actuación sobresaliente de su arquero.

En el complemento, Argentina mantuvo la iniciativa, aunque volvió a quedar expuesta cada vez que perdió la pelota. Egipto incluso llegó a convertir el segundo gol a través de Mostafa Ziko, pero el VAR anuló la acción por posición adelantada. El aviso no alcanzó para corregir los problemas defensivos y, a los 67 minutos, un nuevo contraataque encabezado por Mohamed Salah terminó con una definición de Ziko para establecer el 2-0.
Con el resultado adverso, Scaloni movió el banco e hizo ingresar a Nicolás González y Lautaro Martínez. La reacción llegó a los 78 minutos, cuando Messi envió un centro preciso desde la izquierda y Cristian Romero descontó de cabeza para devolverle la esperanza al seleccionado.
Cinco minutos más tarde apareció el capitán. Después de una jugada colectiva dentro del área, Messi recibió un rebote y sacó un potente zurdazo que venció a Shobeir para establecer un agónico 2-2 que desató el festejo de los miles de hinchas argentinos presentes en Atlanta.
Cuando el partido parecía encaminarse al tiempo suplementario, Argentina encontró el premio a su insistencia. Ya en tiempo de descuento, en un contraataque Lautaro Martínez envió un centro preciso desde la derecha y Enzo Fernández apareció por detrás de todos para conectar de cabeza y marcar el 3-2 definitivo.
Leandro Paredes fue uno de los puntos más altos de Argentina y terminó siendo una pieza clave en la remontada. El mediocampista aportó equilibrio, recuperó numerosas pelotas en la mitad de la cancha y fue el encargado de cortar varios contraataques de Egipto cuando el equipo estaba lanzado al ataque en busca del empate. Además, distribuyó con precisión el juego y sostuvo el ritmo del seleccionado en los momentos de mayor presión.
La selección dio vuelta un encuentro que parecía perdido, mostró carácter en los momentos más difíciles y volvió a sostenerse en la jerarquía de sus principales figuras para seguir en carrera en la defensa del título. Ahora buscará un lugar en las semifinales frente al vencedor del duelo entre Colombia y Suiza.
