Nueve personas fueron aprehendidas durante 11 allanamientos realizados en la zona oeste de Rosario, en una investigación sobre una presunta organización dedicada al robo y la comercialización de teléfonos celulares. Los procedimientos se concretaron el miércoles y permitieron secuestrar 26 dispositivos, dos motocicletas y un vehículo, entre otros elementos.
La pesquisa busca determinar la participación de los sospechosos en una estructura que habría distribuido tareas entre quienes cometían arrebatos en moto, brindaban apoyo logístico y recibían los teléfonos para acondicionarlos y revenderlos. Las actuaciones están a cargo del fiscal Carlos Covani, de la Unidad Fiscal Especial de Autores No Identificados del Ministerio Público de la Acusación.
Uno de los hechos analizados ocurrió en agosto, cerca de un hotel de San Lorenzo al 1400. A partir de las imágenes de videovigilancia, los investigadores reconstruyeron los movimientos de dos motociclistas antes y después del robo, detectaron cambios de vestimenta y establecieron posibles desplazamientos coordinados hacia un domicilio de Amenábar al 3500.
Ese trabajo contó con el aporte del sistema Lince, que utiliza inteligencia artificial para analizar registros de cámaras. Las ampliaciones del informe permitieron identificar un Citroën C4 Cactus y un vehículo de características similares a un Renault 9 en los recorridos examinados. También se advirtió que el inmueble de Amenábar ya había sido mencionado en una investigación por otro robo de celular, ocurrido en abril. Los datos se cruzaron con tareas de campo y registros policiales.
Otra de las maniobras bajo investigación consistía en intentar recuperar las motos utilizadas en los arrebatos. Según la hipótesis del caso, cuando eran abandonadas durante una fuga o secuestradas por la Policía, integrantes del grupo presentaban denuncias falsas de robo para simular que habían sido víctimas de la sustracción. Con ese mecanismo habrían buscado obtener su restitución judicial y volver a utilizarlas para cometer delitos.
La pesquisa también apunta a un posible circuito de recepción y reventa de los celulares mediante actividades comerciales que habrían servido para acondicionar los equipos y colocarlos nuevamente en el mercado. Además, se investiga la utilización de billeteras virtuales para canalizar el dinero obtenido.
Los allanamientos fueron realizados por la División Judicial de la Unidad Regional II y la Policía de Investigaciones, con apoyo de grupos tácticos. Entre los domicilios donde se informaron resultados positivos figuran inmuebles de Liniers al 3400, Camilo Aldao al 3900 y Matienzo al 2500. Las nueve personas aprehendidas tienen entre 23 y 43 años.
Además de los 26 teléfonos, se secuestraron nueve cascos, dos cajas con documentación, dos equipos de comunicación tipo handy, un dispositivo de grabación DVR, dos motocicletas Honda Wave y un vehículo Jeep. También se incautaron 490 euros y 1290 dólares. La investigación continúa para establecer la intervención de cada una de las personas involucradas y los vínculos entre los hechos analizados.


