El desempleo avanzó con fuerza en el Gran Rosario y alcanzó al 11,5% de la población económicamente activa durante el segundo trimestre de 2026. Con ese registro, el aglomerado quedó con la tasa de desocupación más alta entre los 31 centros urbanos relevados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El indicador correspondiente al período comprendido entre abril y junio se ubicó 3,6 puntos por encima del promedio nacional, que fue del 7,9%. Gran Córdoba apareció en el segundo lugar, con un 10,5%, mientras que Mar del Plata llegó al 9,9% y Bahía Blanca al 9,7%. En el Gran Santa Fe, en tanto, la desocupación fue del 8,6%. Los datos forman parte del último informe de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.
El salto también resulta significativo al compararlo con los primeros tres meses del año. La desocupación del Gran Rosario pasó del 8,2% al 11,5% entre un trimestre y otro, un incremento de 3,3 puntos porcentuales. Frente al mismo período de 2025, cuando había sido del 7,7%, la suba alcanzó los 3,8 puntos.
Detrás de los porcentajes aparecen 83 mil personas que no tienen una ocupación, buscan empleo activamente y están disponibles para trabajar. Son 28 mil desocupados más que un año atrás. Al mismo tiempo, la cantidad de personas ocupadas se redujo en 22 mil y quedó en 641 mil, según el relevamiento oficial.
Más personas buscan trabajo, pero el empleo no alcanza
El deterioro se produjo en un contexto de elevada participación laboral. La tasa de actividad del Gran Rosario llegó al 53%, una de las más altas del país. Esto significa que más de la mitad de la población relevada trabaja o intenta conseguir una ocupación.
Sin embargo, el mercado laboral no consiguió absorber esa demanda. La tasa de empleo se ubicó en el 46,9%, mientras que la cantidad de personas económicamente activas alcanzó las 724 mil. La combinación entre más personas que necesitan insertarse laboralmente y menos puestos disponibles empujó hacia arriba el desempleo.
El informe también contabilizó 99 mil ocupados que, pese a tener trabajo, buscaban otra actividad y 71 mil personas subocupadas, es decir, que trabajaban menos de 35 horas semanales y estaban dispuestas a hacerlo durante más tiempo. Ambas categorías pueden superponerse, pero permiten dimensionar una presión laboral que va más allá de la desocupación abierta.
El empleo informal también ganó terreno
El panorama nacional agregó otro elemento: el crecimiento de la informalidad. Durante el segundo trimestre había 13,6 millones de ocupados en los 31 aglomerados analizados, pero 6,1 millones se desempeñaban en condiciones informales. De esta manera, la informalidad alcanzó al 45% de los trabajadores, frente al 43,2% registrado un año antes.
Además, el porcentaje de ocupados que buscaba otro empleo subió del 15,8% al 16,9% entre el primer y el segundo trimestre. La subocupación también avanzó, del 11,1% al 11,5%. El Indec no discrimina dentro de los datos regionales cuántos trabajadores del Gran Rosario se desempeñan mediante aplicaciones o plataformas digitales. Sin embargo, este tipo de actividades suele funcionar como una salida rápida frente a la pérdida de un empleo o la insuficiencia de los ingresos.
La incorporación de una persona a una actividad informal puede mejorar el indicador de ocupación, pero no necesariamente supone una recuperación laboral. En muchos casos se trata de trabajos sin aportes jubilatorios, vacaciones, cobertura ante accidentes ni estabilidad salarial.
Por eso, el escenario combina dos problemas: una mayor cantidad de personas sin trabajo y el crecimiento de ocupaciones más inestables. El dato del 11,5% expone la falta de puestos en el Gran Rosario, pero el avance de la informalidad muestra que la discusión también alcanza a la calidad y los ingresos de los empleos que logran sostenerse.


