“El Infierno”, la nueva cárcel de máxima seguridad que se construye en Piñero para alojar a narcotraficantes, sicarios y detenidos considerados de alto perfil criminal, será inaugurada en mayo de 2027. El complejo penitenciario, que demandará una inversión superior a los 143 mil millones de pesos, tendrá capacidad para más de 1150 internos y será uno de los pilares de la estrategia impulsada por el gobierno de Maximiliano Pullaro para reforzar el control penitenciario y debilitar las estructuras delictivas que continúan operando desde prisión. La obra estaba prevista para octubre de este año, pero finalmente se pondrá en marcha el año que viene.
El establecimiento se levanta dentro de la Unidad Penitenciaria Nº 8 y forma parte de un ambicioso plan de ampliación carcelaria que el gobierno provincial presenta como una respuesta directa al avance de organizaciones criminales y a la violencia que atravesó Santa Fe durante los últimos años. La apuesta oficial es endurecer el régimen de detención de los presos más peligrosos para impedir que continúen coordinando delitos desde el interior de las cárceles.
La confirmación de la fecha de inauguración se conoció en medio de la política de seguridad que la gestión provincial exhibe como uno de sus principales ejes de gobierno y que, según remarcan desde la Casa Gris, permitió reducir los índices de violencia y homicidios en Rosario y otras ciudades santafesinas mediante operativos policiales, investigaciones criminales, incorporación de tecnología y un mayor control sobre los internos alojados en el sistema penitenciario.
El nuevo penal fue diseñado específicamente para internos de alta peligrosidad y desde la Provincia remarcaron que cada detenido permanecerá en una celda individual bajo monitoreo permanente del Servicio Penitenciario. Además, indicaron que los momentos de circulación o permanencia en espacios comunes serán reducidos y controlados, con grupos limitados de hasta doce personas.
Según detalló el gobernador Pullaro, cerca de 500 presos considerados entre los más peligrosos de la provincia serán trasladados al nuevo complejo penitenciario una vez que la obra quede finalizada. Entre ellos figuran internos clasificados dentro de los niveles 1, 2 y 3 de peligrosidad, categorías que agrupan a reclusos vinculados a organizaciones criminales complejas o con antecedentes de violencia extrema.
La intención oficial es profundizar el aislamiento de los jefes narcos y de los detenidos con capacidad de mando para impedir que continúen sosteniendo vínculos operativos con bandas que actúan fuera de prisión. “Tenemos que separar a los presos más violentos y conflictivos para romper sus conexiones con el exterior”, sostuvo el mandatario provincial.
El proyecto de “El Infierno” se complementa además con la construcción de otros dos penales dentro del mismo predio de Piñero, cada uno con capacidad cercana a los 1950 internos. De esta manera, se busca ampliar de manera acelerada el número de plazas penitenciarias disponibles en Santa Fe.
Desde el Ministerio de Justicia y Seguridad señalaron que la obra busca instalar un nuevo modelo penitenciario en la región. El ministro Pablo Cococcioni sostuvo que durante el diseño del complejo no encontraron antecedentes similares en Sudamérica y aseguró que la infraestructura podría transformarse en una referencia para otros países latinoamericanos.
“El fenómeno de los presos de alto perfil es un problema que atraviesa a toda América Latina. Por eso pensamos una cárcel preparada no solamente para evitar fugas, sino también para resistir ataques externos y escenarios de alta complejidad”, explicó el funcionario.
En la misma línea, la secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, indicó que el penal fue concebido específicamente “a medida de los problemas de violencia” que enfrentó Santa Fe en los últimos años. Según explicó, la prioridad del diseño fue maximizar el aislamiento de internos que, aun detenidos, lograron continuar organizando delitos desde prisión.

Cómo será “El Infierno”. El secretario de la Unidad Ejecutora de Infraestructura en Materia de Seguridad Pública y Penitenciaria, Diego Leone, explicó que el complejo está siendo construido por varias empresas de manera simultánea para acelerar los tiempos de ejecución. Esa dinámica, detalló, obliga a coordinar sistemas constructivos, materiales y tecnología de vigilancia entre todos los sectores del penal.
La nueva cárcel estará integrada por cuatro módulos penitenciarios y un edificio central de administración desde donde se controlará el ingreso y funcionamiento operativo del predio. Uno de los aspectos más llamativos del proyecto será su esquema de seguridad física. El penal tendrá un doble muro perimetral de 1.800 metros de extensión y 10 metros de altura, con pasarelas superiores para vigilancia permanente y circulación vehicular interna entre ambos cercos. Además, contará con torreones distribuidos cada 70 metros y una torre central de vigilancia de 36 metros de altura con visión panorámica de 360 grados sobre todo el complejo penitenciario.
Cada módulo tendrá 24 pabellones y las celdas serán individuales, construidas en hormigón premoldeado y distribuidas en dos niveles. En total habrá 1152 plazas carcelarias.
El establecimiento también incorporará boxes individuales para visitas y comunicaciones mediante mamparas, evitando el contacto físico directo entre internos y visitantes. La infraestructura incluirá además un área sanitaria intramuros para reducir traslados a hospitales, una sala de conferencias y un helipuerto destinado a operativos especiales y situaciones de emergencia.


