La Cámara de Diputados de la Nación aprobó la reforma a la ley de Glaciares en una sesión que, contra lo previsto, avanzó con mayor fluidez para el oficialismo y terminó con sanción definitiva pasada la una de la madrugada. Con 137 votos a favor y 111 en contra, el Gobierno logró convertir en ley una iniciativa que redefine el alcance de las áreas protegidas y habilita mayor margen de decisión a las provincias en zonas periglaciares.
El quórum se alcanzó con 129 diputados presentes gracias al respaldo del PRO, la UCR y distintos bloques provinciales, que resultaron clave para destrabar el debate. A ese esquema se sumaron espacios como Innovación Federal, Independencia, Elijo Catamarca, Adelante Buenos Aires, Por Santa Cruz y referentes de Provincias Unidas. Desde el oficialismo destacaban que “los votos ya estaban”, lo que derivó en una sesión más breve de lo esperado y en la baja progresiva de oradores libertarios.
La votación final consolidó ese escenario. Además de La Libertad Avanza, acompañaron legisladores del PRO, la UCR y fuerzas provinciales, junto a figuras de distintos bloques que inclinaron la balanza. En contraposición, el rechazo se concentró en Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica y sectores disidentes de otros espacios.
Entre los legisladores santafesinos el voto quedó dividido. Desde el bloque Unidos, acompañaron la reforma José Núñez y la propia Gisela Scaglia, mientras que también se sumó Alejandro Finnochiaro —con vínculos políticos en la provincia— dentro del esquema de apoyos al oficialismo. En cambio, el rechazo llegó desde sectores del socialismo santafesino y de Unión por la Patria, que se alinearon con la postura crítica a la modificación de la ley. A su vez, la libertaria Rocío Bonacci no participó de la votación, marcando otra de las particularidades del mapa santafesino en la sesión.


El nuevo esquema legal redefine las zonas alcanzadas por la protección ambiental, limitándola a cuerpos de hielo con función hídrica comprobada. A su vez, otorga a las provincias mayor autonomía para autorizar o restringir proyectos productivos, en especial vinculados a la actividad minera en áreas periglaciares. Desde distritos con perfil extractivo señalaron que la normativa abre un escenario distinto para el desarrollo de proyectos que hasta ahora encontraban fuertes restricciones.
El debate legislativo estuvo atravesado por un clima de tensión tanto dentro como fuera del Congreso. En las inmediaciones, se desplegó un importante operativo de seguridad en el marco de movilizaciones y protestas de organizaciones ambientalistas, que rechazaron la reforma. Durante las audiencias públicas previas, la mayoría de las exposiciones se había pronunciado en contra del proyecto, lo que profundizó la controversia en torno a la iniciativa.
En el recinto, la oposición también buscó introducir otros temas en la discusión, desde cuestionamientos al Gobierno hasta referencias a la agenda política nacional. La sesión fue seguida desde los palcos por dirigentes como Karina Milei y Diego Santilli, mientras que la ausencia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue señalada por sectores opositores. Con la ley ya sancionada, el foco se traslada ahora a su implementación y a las posibles disputas judiciales que podrían derivarse de su aplicación.

