La memoria de Vanesa Soledad Celma quedó plasmada desde esta semana en un espacio permanente dentro de la Plaza Cívica del Centro de Justicia Penal de Rosario. Allí, autoridades provinciales y municipales inauguraron un memorial en homenaje a la mujer fallecida en 2010 tras sufrir graves quemaduras en un caso que con el paso de los años se convirtió en un emblema de las falencias institucionales en el abordaje de la violencia de género.
El acto fue encabezado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia y la Secretaría de Igualdad, Género y Derechos Humanos de la Municipalidad de Rosario, junto a familiares, allegados, representantes del Poder Judicial y organizaciones sociales. La iniciativa forma parte de las medidas de reparación impulsadas tras el reconocimiento de responsabilidad del Estado por las irregularidades que atravesaron la investigación judicial y policial del caso.
Durante la ceremonia, las autoridades destacaron que el memorial busca convertirse en un espacio de reflexión colectiva sobre las violencias por motivos de género y en un símbolo del compromiso estatal para prevenirlas, investigarlas y acompañar a las víctimas. Como parte de la actividad, los presentes plantaron un ejemplar de Ginkgo biloba, una especie asociada a la memoria y la resiliencia.
El secretario de Derechos Humanos de Santa Fe, Emilio Jatón, señaló que el homenaje representa una instancia de reconocimiento y reparación frente a las deficiencias registradas durante la investigación. “El Estado reconoce que incumplió su deber de actuar con la debida diligencia y que las respuestas institucionales fueron insuficientes y carecieron de perspectiva de género”, sostuvo. Además, afirmó que el desafío es impulsar transformaciones que permitan evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.
Por su parte, la secretaria de Igualdad, Género y Derechos Humanos de Rosario, Mónica Ferrero, remarcó la necesidad de fortalecer las políticas públicas destinadas a prevenir y abordar las violencias. La funcionaria destacó la importancia de contar con equipos especializados, presencia territorial y redes comunitarias capaces de acompañar a las víctimas más allá de las situaciones de emergencia. “No hay convivencia democrática plena mientras haya mujeres y diversidades que vivan con miedo, desigualdad o violencia”, expresó.


El caso de Vanesa Celma ocupa un lugar significativo en la historia reciente de Santa Fe en materia de derechos humanos y violencia de género. La mujer murió el 22 de noviembre de 2010 como consecuencia de las graves quemaduras sufridas meses antes. Sin embargo, la investigación inicial estuvo marcada por una serie de irregularidades que incluyeron la pérdida de pruebas, la falta de perspectiva de género y la omisión de elementos que podían orientar la pesquisa hacia un intento de femicidio.
Ante esas falencias, la familia llevó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, lo que derivó en un proceso de reconocimiento de responsabilidad por parte del Estado provincial. A partir de ese camino se impulsaron medidas de reparación integral, capacitaciones obligatorias en perspectiva de género y distintas acciones orientadas a evitar la repetición de errores institucionales.
La inauguración del memorial se inscribe dentro de ese proceso. Además de recordar a Vanesa Celma, el espacio busca mantener vigente el reclamo por investigaciones eficaces, acceso a la justicia y políticas públicas que permitan prevenir las violencias de género. También pretende funcionar como un recordatorio permanente de las consecuencias que pueden tener las respuestas estatales insuficientes frente a situaciones de extrema vulnerabilidad.
