A las 9.38 del 6 de agosto de 2013, Rosario quedó atravesada por una tragedia que marcó para siempre su historia. Una fuga de gas provocó la explosión del complejo de edificios ubicado en Salta 2141, entre Oroño y Balcarce, y causó la muerte de 22 personas. Este jueves se cumplen trece años de aquel hecho, que permanece en la memoria colectiva y mantiene vigente el reclamo de justicia.
La detonación destruyó por completo el cuerpo central del complejo y ocasionó graves daños en las dos torres laterales. La onda expansiva rompió vidrios y afectó construcciones en varias cuadras a la redonda. Además de las víctimas fatales, 62 personas resultaron heridas y más de 230 viviendas sufrieron daños, muchas de ellas hasta quedar inhabitables.
Durante las horas previas, vecinos habían advertido un intenso olor a gas y un silbido proveniente del sector donde se encontraba el regulador. En el lugar trabajaba el gasista Carlos García, convocado para realizar el reemplazo del dispositivo. La pérdida se extendió por el edificio y el gas acumulado encontró una fuente de ignición que desencadenó la explosión.
La emergencia movilizó a bomberos, rescatistas, personal sanitario, fuerzas de seguridad y voluntarios. Las tareas entre los escombros se prolongaron durante varios días, mientras familiares y allegados aguardaban noticias de las personas desaparecidas. Alrededor del lugar también se desplegó una amplia red solidaria para asistir a quienes habían perdido sus viviendas.
La investigación expuso una sucesión de fallas vinculadas con el estado de la instalación, los controles realizados y la intervención sobre el regulador. En 2019, once personas llegaron a juicio por estrago culposo agravado. García fue condenado a cuatro años de prisión, mientras que los otros diez acusados —entre ellos administradores del consorcio y personal de Litoral Gas— resultaron absueltos.
La sentencia fue confirmada en segunda instancia y quedó firme después de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazara, en 2023, el planteo presentado por la querella. García, único condenado, cumplió la pena bajo arresto domiciliario durante parte del proceso y recuperó la libertad en abril de 2025. “Nunca me creí culpable, sí responsable”, expresó García en una entrevista posterior a su liberación. La familia de Débora Gianángelo, única querellante en la causa penal, llevó posteriormente el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
En el terreno donde se levantaban las torres funciona desde 2024 el memorial “Salta 2141. Espacio Cultural y Educativo de la Memoria y la Música”. El lugar fue concebido para recordar a las víctimas, alojar actividades culturales y educativas y convertirse, además, en la futura sede del Instituto Superior Provincial de Música “Carlos Guastavino”.
Los nombres de Teresita Babini, Federico Balseiro, Florencia Caterina, Eraselli Clides Ceresole, Luisina Contribunale, María Esther Cuesta, Lydia D’Avolio, María Emilia Elías, Maximiliano Fornarese, Débora Gianángelo, Santiago Laguía, Beatriz López, Carlos López, Estefanía Magaz, Adriana Mattaloni, Soledad Ulián Medina, Hugo Montefusco, Domingo Oliva, Juan Natalio Pennicce, Roberto Daniel Perucchi, Ana Rizzo y Maximiliano Vesco permanecen unidos a la memoria de la ciudad.
Trece años después, Salta 2141 continúa siendo un lugar de recuerdo, encuentro y reflexión. Rosario vuelve a homenajear a las 22 víctimas y a acompañar a sus familiares y sobrevivientes, mientras persiste la demanda para que una tragedia de semejante magnitud no quede reducida al paso del tiempo.


