Rosario atravesó varios días de lluvias persistentes que dejaron calles anegadas, caída de árboles y más de 300 intervenciones municipales en distintos puntos de la ciudad. Entre el 2 y el 6 de abril se acumularon alrededor de 81 milímetros de precipitaciones, en un contexto de alta humedad y alertas meteorológicas vigentes durante buena parte del período.
Zonas como la Avenida Belgrano en inmediaciones del Monumento a la Bandera permaneció inundada durante horas este lunes bajo la persistente lluvia. El reclamo se repitió en distintos sectores de la ciudad, de la mano con la viralización de imágenes de vecinos y vecinas intentando hacer frente a las calles y veredas sumergidas. Otras postales bajo el agua se reportaron en el cruce de Chacabuco y 27 de Febrero y en la cuadra de Juan José Paso y Tarragona.
Los registros del Aeropuerto Internacional Rosario “Islas Malvinas” y de la Dirección de Gestión de Riesgos permiten dimensionar el fenómeno: el 2 de abril cayeron más de 31 milímetros, el viernes 3 se sumaron otros 12,5 mm y el lunes 6 fue la jornada más intensa, con más de 50 mm acumulados en pocas horas. A esto se sumó una humedad constante cercana al 80-99%, que dificultó el escurrimiento del agua y favoreció la aparición de anegamientos en distintos barrios.
El impacto se sintió con fuerza en la dinámica urbana. Solo durante el lunes, la Central de Emergencias 103 registró 52 anegamientos, 30 intervenciones por árboles y ramas caídas, 26 situaciones vinculadas a cables y columnas y tres derrumbes de calzada o veredas. En el acumulado de los últimos días, los reclamos superaron ampliamente los 300, con fuerte presencia de incidentes relacionados al arbolado y a la infraestructura urbana.
Uno de los episodios más delicados se produjo en Italia al 3900, donde colapsó una estructura edilicia. Personal municipal intervino con tareas de apuntalamiento y cercado preventivo para evitar riesgos mayores, en un operativo que puso en evidencia la importancia de la respuesta rápida ante este tipo de situaciones.
Además de las lluvias, el período estuvo marcado por un brusco descenso de temperatura: de máximas superiores a los 30°C se pasó a registros por debajo de los 20°C hacia el fin de semana, con vientos del sur y sudeste que comenzaron a estabilizar las condiciones.
Desde el municipio destacaron que, si bien no se registraron fenómenos extremos como ráfagas intensas, la persistencia de las precipitaciones generó una presión sostenida sobre la ciudad. En ese marco, remarcaron que la respuesta operativa permitió atender los reclamos y reducir riesgos en un escenario de inestabilidad prolongada.


