Después de casi una década de anuncios, interrupciones, cambios de financiamiento y plazos incumplidos, las obras de restauración del Monumento Nacional a la Bandera finalmente llegarán a su fin. El Gobierno de Santa Fe confirmó que el próximo 17 de junio se realizará el acto de inauguración de los trabajos de puesta en valor, a pocos días de la celebración central por el Día de la Bandera.
La novedad cierra un proceso que se extendió mucho más de lo previsto. La intervención había sido anunciada originalmente en 2016, se licitó al año siguiente y tenía como objetivo recuperar uno de los espacios públicos y patrimoniales más importantes de Rosario. El plazo inicial contemplaba terminar los trabajos en 2018. Sin embargo, la obra quedó atrapada durante años entre problemas presupuestarios, demoras administrativas, rediseños del proyecto y sucesivas paralizaciones.
El ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Lisandro Enrico, confirmó este lunes que la inauguración se realizará el miércoles 17 de junio a las 16. Según precisó, la restauración permitirá recuperar sectores emblemáticos del complejo monumental como la fuente, el mirador, la Sala de las Banderas y los revestimientos de mármol travertino, además de incorporar nueva iluminación en esos espacios.
Los trabajos también incluyeron intervenciones en la explanada del Pasaje Juramento, la plataforma de accesibilidad, puertas, pasamanos e instalaciones sanitarias, eléctricas y termomecánicas. Se trata de obras largamente reclamadas debido al deterioro acumulado y a la imposibilidad de utilizar plenamente distintos sectores del Monumento durante varios años.
La historia reciente de la restauración estuvo marcada por sucesivos contratiempos. El proyecto original contemplaba financiamiento compartido entre Nación y la Municipalidad de Rosario, pero la crisis económica de 2018 redujo el alcance de los trabajos y ralentizó su ejecución. Luego llegaron nuevas reformulaciones, cambios de gestión y dificultades presupuestarias que fueron alejando la fecha de finalización.
Durante la gestión nacional siguiente se relanzó el proyecto y se adjudicaron nuevas etapas de obra, aunque la falta de continuidad en los desembolsos y el impacto de la inflación volvieron a afectar los plazos. El Monumento permaneció durante años rodeado de andamios y con sectores cerrados al público, convirtiéndose en un símbolo local de las dificultades para concluir una intervención que, pese a su importancia patrimonial, nunca logró sostener un ritmo constante de ejecución.
La situación cambió este año cuando la Provincia avanzó en un acuerdo para asumir la finalización de los trabajos. El 30 de marzo se formalizó el traspaso de la obra desde la órbita nacional al gobierno santafesino, que aceleró las tareas pendientes con el objetivo de llegar al 20 de Junio con el Monumento en condiciones.
La inauguración no representa la puesta en marcha de una obra nueva ni una transformación integral del predio. Más bien marca el cierre de una restauración que debió haber concluido hace varios años y que permitirá recuperar espacios centrales de uno de los principales símbolos de Rosario y del país. Tras años de promesas, relicitaciones y demoras, el dato relevante es que la intervención finalmente llega a su etapa final.

