El Concejo Municipal de Rosario dio el visto bueno a una iniciativa en relación al uso de pirotecnia «silenciosa» en señal de respuesta a una necesidad apremiante expresada por padres de niños con autismo, quienes durante años abogaron por una modificación para proteger a sus hijos de los efectos adversos de los estruendos pirotécnicos. La Intendencia ya advirtió que habrá dificultades en su aplicación.
Si bien la normativa continúa manteniendo la prohibición de la pirotecnia sonora, se ha puesto énfasis en reconocer los impactos más amplios que estos artefactos tienen en diversos sectores de la población. Desde veteranos de guerra con estrés postraumático hasta personas con discapacidades intelectuales, el sonido de la pirotecnia puede desencadenar recuerdos dolorosos y angustiantes, generando altos niveles de ansiedad y malestar.
Específicamente, las personas con autismo, que suelen tener una hipersensibilidad auditiva y una mayor sensibilidad a los estímulos externos, experimentan un impacto significativo ante los estruendos de la pirotecnia. Este efecto se manifiesta a través de síntomas como ansiedad extrema, miedo, crisis de llanto e incluso conductas repetitivas o autolesiones.
A pesar de que durante dos décadas existió una prohibición, su incumplimiento variado, especialmente en eventos deportivos y masivos, impulsó esta modificación en la regulación. Ahora, la ciudad está en el proceso final para que la norma se promulgue, y se espera una eventual reglamentación por parte de la Intendencia, que ya alertó sobre las dificultades de su aplicación y control.
Desde el Ejecutivo rosarino marcaron reparos “al artículo que deja en manos del municipio la competencia de habilitar o no el uso cuando detrás hay un material explosivo y hay una brigada de la policía que se ocupa de esos asuntos”.
La concejala Daniela León destacó el papel fundamental de las madres de niños con autismo en este cambio. Comprometidas con la causa, trabajaron incansablemente con las autoridades municipales y el Concejo para encontrar una alternativa viable a la ordenanza anterior, que, a pesar de ser prohibitiva, no logró detener el uso desmedido de pirotecnia ruidosa.
La ordenanza prohíbe “en todo el ámbito territorial de la jurisdicción municipal de Rosario la comercialización, tenencia y uso de todo artificio pirotécnico, entendiéndose por tal a todo artefacto destinado a producir efectos visibles, audibles o mecánicos, mediante la utilización de mecanismos de combustión o explosión, estando incluidos todos aquellos que se enciendan o accionen mediante es uso de mecha, combustión o fricción”.
Asimismo en la norma se exceptúa de la prohibición “a particulares e instituciones públicas o privadas en tanto la utilización de los elementos prohibidos por la presente norma lo fuera en el marco de la organización y realización de espectáculos de fuegos artificiales visuales” y se precisa que para ello “deberá contar con autorización previa del Departamento Ejecutivo”. Se exceptúa también a las Fuerzas Armadas y de seguridad y a sus integrantes en el uso de sus funciones específicas.
En el artículo tercero se consigna que “la Dirección General de Registración de Comercio e Industria de la Municipalidad de Rosario podrá autorizar la comercialización o tenencia de artificios pirotécnicos, únicamente destinados a producir efectos visibles, en establecimientos que considere, siempre que no se trate de locales donde se expendan comestibles, prendas de vestir, combustibles líquidos o sólidos, líquidos inflamables y/o corrosivos, ácidos y otros materiales afines. Se establece que la comprobación de infracciones o faltas determinará la aplicación del Código de Convivencia.
La pirotecnia es un clásico de las fiestas de fin de año, pero desde años con la certeza de que los estruendos que produce resultan nocivos para muchas personas, en especial los niños con trastornos del espectro autista (TEA) y en animales como perros y gatos. Se avanzó con el objetivo de abandonar los ruidos de cañitas, petardos y cohetes, y que todos puedan disfrutar.

