Los Juegos Suramericanos entran en sus últimos días con actividad que va más allá de las sedes deportivas. La llegada de atletas, delegaciones y público incrementó la demanda en hoteles, restaurantes, bares y comercios de Rosario. También generó trabajo para quienes prestan servicios de transporte, turismo y organización de eventos.
Durante la primera semana de competencias, la ciudad recibió más de 135 mil visitantes y registró un impacto económico estimado en $11.180 millones, de acuerdo con el balance difundido por el municipio. Las cifras reflejan el movimiento asociado a los Juegos, aunque la actividad no se concentró en un solo sector ni en los alrededores de los estadios.
La hotelería fue uno de los rubros que primero sintió el aumento de la demanda. La ocupación alcanzó niveles elevados en establecimientos de distintas categorías y, según la Municipalidad, parte de las reservas se extendió a localidades del Gran Rosario y a Victoria. Ese movimiento amplió las opciones de alojamiento para quienes llegaron a competir, trabajar o seguir las disciplinas.
En bares y restaurantes, la mayor circulación de visitantes se sumó a propuestas preparadas para la ocasión. Entre ellas estuvo el Menú Suramericano, una iniciativa a la que adhirieron locales gastronómicos y alojamientos con platos y promociones especiales. La actividad también se distribuyó por distintos corredores comerciales, en función de dónde se hospedaron y cómo se desplazaron los visitantes.
Detrás de esos servicios hay otros rubros que participaron del operativo cotidiano de los Juegos: traslados, alquiler de vehículos, proveedores de la hotelería y la gastronomía, y personal contratado para atender una demanda concentrada en dos semanas. En algunos casos, ese incremento de actividad derivó en incorporaciones temporarias de trabajadores.
Visitantes fuera de las sedes deportivas. La estadía de quienes llegaron por los Suramericanos tampoco quedó limitada a las competencias. Los tiempos libres abrieron espacio para recorrer parques, paseos, barrios y propuestas culturales y gastronómicas. Hoteles y prestadores turísticos ofrecieron información sobre esas actividades a quienes visitaron la ciudad por primera vez.
Rosario ya había recibido competencias deportivas internacionales y otros eventos de gran convocatoria. Esa experiencia, junto con la infraestructura disponible, fue parte de la preparación para los Juegos. Esta edición volvió a poner a prueba la capacidad de alojamiento, movilidad y servicios ante la llegada simultánea de delegaciones y espectadores.
El movimiento incluye visitantes de otras provincias y del exterior. Para el sector turístico, una parte del interés está puesta en lo que pueda ocurrir después de la competencia: si quienes conocieron Rosario durante los Juegos regresan por otros motivos o la recomiendan como destino. Ese efecto futuro todavía no puede medirse del mismo modo que la ocupación hotelera o el gasto registrado durante estas semanas.
Los Suramericanos terminarán este sábado, pero la ciudad continuará con una agenda de actividades deportivas, culturales y musicales. Más adelante tendrá otro evento de escala internacional: los Juegos Panamericanos Junior de 2029. Por ahora, el balance inmediato muestra que la competencia también se jugó en la actividad diaria de hoteles, restaurantes, comercios y servicios.
