Rosario dio un nuevo paso en su política de cuidados con la puesta en marcha de Casa Germinar, un dispositivo destinado a alojar y acompañar a madres con sus hijas e hijos que atraviesan contextos de alta vulnerabilidad. La iniciativa, impulsada por la Municipalidad a través de la Secretaría de Salud Pública y gestionada junto a Aldeas Infantiles, busca ofrecer una respuesta integral a situaciones que, si bien llegan al sistema sanitario, requieren mucho más que una atención médica: necesitan tiempo, acompañamiento y un entorno que permita reconstruir vínculos, fortalecer la crianza y garantizar derechos.
La casa comenzó a funcionar en marzo con cuatro mujeres y actualmente aloja a nueve familias. El objetivo es brindar un espacio transitorio donde las madres puedan atravesar procesos complejos acompañadas por equipos profesionales, mientras trabajan en la recuperación de hábitos cotidianos, el fortalecimiento de su autonomía y la construcción de un proyecto de vida junto a sus hijos. Se trata de un dispositivo de ingreso voluntario, pensado para familias que enfrentan escenarios atravesados por violencia, consumos problemáticos, situaciones de calle, discapacidad, procesos de salud interrumpidos o una profunda ausencia de redes de contención.
La creación de Casa Germinar responde a una realidad que desde hace tiempo preocupa al sistema público de salud. En muchos casos, hospitales y centros de salud terminan siendo el único lugar de resguardo para niñas y niños cuyas problemáticas exceden el plano sanitario. De hecho, desde el municipio señalaron que alrededor del 30% de las camas de internación del Hospital de Niños Víctor J. Vilela están ocupadas por situaciones socio-sanitarias que podrían abordarse mediante un dispositivo de estas características. Escenarios similares también se registran en maternidades y otros efectores de la red municipal.
La propuesta apunta precisamente a evitar que el hospital sea el único destino posible para estas familias. Según explicaron desde la Secretaría de Salud Pública, el ámbito hospitalario resulta adecuado para atender una enfermedad, pero no para acompañar procesos de crianza, fortalecer vínculos familiares o abordar problemáticas sociales y subjetivas que requieren otro tipo de tiempos e intervenciones. En ese sentido, Casa Germinar busca ampliar la mirada sobre la salud incorporando el cuidado como eje central de la política pública.
La vivienda de calle Gaboto al 1300 funciona con una modalidad de puertas abiertas y cuenta con habitaciones privadas para cada grupo familiar, además de espacios compartidos como cocina, comedor, lavadero y sala de juegos. El acompañamiento es permanente durante las 24 horas, los 365 días del año, mediante un equipo interdisciplinario integrado por trabajadores sociales, psicólogos, psicopedagogos y cuidadores convivenciales que trabajan de manera articulada con la red de salud municipal.
Cada ingreso es evaluado previamente por equipos técnicos especializados. Las familias conocen el lugar antes de incorporarse y, una vez admitidas, se diseña un plan individual de restitución de derechos. Ese proceso no se limita al tiempo dentro de la casa: también contempla la reinserción escolar de niñas y niños, el acceso a actividades deportivas, recreativas y culturales, la continuidad de tratamientos de salud y el acompañamiento de las madres para completar estudios, capacitarse en oficios o fortalecer herramientas que les permitan alcanzar una mayor autonomía cuando finalice su permanencia en el dispositivo.
Las autoridades aclararon que Casa Germinar no reemplaza otros dispositivos específicos. No funciona como un refugio para mujeres víctimas de violencia de género con riesgo de vida ni como un hogar destinado a niñas y niños separados de sus familias por medidas excepcionales de protección. Su objetivo es ofrecer un espacio de convivencia temporal donde las madres puedan ejercer el cuidado de sus hijos con apoyo profesional, fortaleciendo sus capacidades y evitando la fragmentación de los vínculos familiares.
La convivencia cotidiana también forma parte de la propuesta. Las familias participan de asambleas semanales en las que acuerdan el uso de los espacios comunes, resuelven conflictos y organizan actividades compartidas. Además del acompañamiento profesional, desde el municipio destacan que uno de los principales valores de Casa Germinar es la posibilidad de que las mujeres construyan redes de apoyo entre pares, compartan experiencias y encuentren un ámbito donde dejar de transitar en soledad situaciones de extrema vulnerabilidad.

