El proyecto para convertir el túnel Arturo Illia en un paseo dedicado a personalidades rosarinas abrió una discusión sobre cómo intervenir una construcción ligada a la historia ferroviaria de la ciudad. El Colegio de Arquitectura y Urbanismo de Rosario (CAU) pidió al Concejo Municipal que revise la iniciativa: sostiene que pintar el viaducto alteraría sus características originales y propone trasladar el homenaje a otro espacio público.
La propuesta fue presentada por el concejal Pablo Gavira, de Una Nueva Oportunidad. Plantea instalar retratos de 27 figuras rosarinas en las cavidades laterales del túnel, acompañados por sus nombres, fechas de nacimiento y fallecimiento cuando corresponda, y códigos QR con información biográfica. También prevé pintar los laterales interiores con los colores de la bandera argentina, el techo de blanco y un Sol de Mayo en el centro.
El túnel está ubicado en avenida Del Huerto, entre Sarmiento y Presidente Roca. Antes de convertirse en un paso vehicular, formó parte de la infraestructura ferroviaria que vinculaba la Estación Rosario Central con el sector portuario. Para el CAU, ese pasado sigue presente en la arquitectura del lugar, especialmente en sus paredes de ladrillo, y debe ser tenido en cuenta antes de aprobar cualquier intervención.
La entidad expuso su postura en una carta dirigida a la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, y a las comisiones que tratan el expediente. Allí pidió preservar el túnel junto con el conjunto ferroviario de su entorno y respetar su materialidad original en las tareas de recuperación. Como antecedentes de puesta en valor de ese sector, mencionó la antigua Estación Rosario Central —actual sede del Centro Municipal de Distrito Centro— y la Isla de los Inventos.
Los arquitectos también cuestionaron la elección de un paso utilizado por vehículos para instalar una galería pensada para observar retratos y consultar información mediante códigos QR. Aclararon, sin embargo, que su objeción no está dirigida al homenaje a figuras de Rosario, sino al sitio elegido y a la forma de llevarlo adelante. Por eso solicitaron que el paseo se proyecte en otro espacio público.
El planteo llegó cuando la iniciativa ya había obtenido despacho favorable en las comisiones de Deportes y Turismo y continuaba su tratamiento en el Concejo. Gavira, por su parte, defendió el proyecto y rechazó que la intervención implique dañar el viaducto. La discusión queda así centrada en si la propuesta artística puede realizarse en el túnel sin afectar su valor patrimonial.



De enlace ferroviario a paso vehicular
La historia del túnel comenzó en 1876, cuando el Ferrocarril Central Argentino proyectó una conexión entre la estación Rosario Central y los galpones del puerto para trasladar granos. El corredor se inauguró en 1890 y conserva unos 400 metros de los 800 originales. También permanecen los guarda-hombres: cavidades donde podían resguardarse las personas mientras pasaba el tren. Son los mismos espacios que el proyecto propone utilizar para los retratos.
El servicio ferroviario por el túnel terminó en 1968. Durante la década siguiente, una parte funcionó como confitería bailable bajo el nombre de Tunelmanía; años después, el corredor fue recuperado y habilitado para el tránsito vehicular. Esa sucesión de usos forma parte del debate actual: para el Colegio de Arquitectura, una nueva intervención debe preservar las huellas materiales de la historia del lugar.
