Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional 2026, pero la consagración en Santiago del Estero terminó envuelta en un escándalo. El equipo de Jorge Almirón derrotó 3-1 a Estudiantes de La Plata después de comenzar en desventaja. Apenas concluyó el partido, Juan Sebastián Verón, presidente del club platense, entró a la cancha para increpar al árbitro Darío Herrera. Hubo empujones, expulsiones y corridas hacia los vestuarios.
El enojo de Estudiantes se había acumulado durante la final. El Pincha reclamó una segunda amarilla para Elías Verón por una falta en el segundo tiempo, cuestionó el penal que Herrera sancionó a favor de Central tras una revisión del VAR y, sobre el cierre, pidió uno para su equipo por una posible mano de Ignacio Ovando dentro del área. En esta última jugada, el árbitro dejó seguir y no fue llamado a revisar la acción.
El partido había empezado con un golpe inmediato para Central. A los 50 segundos, Joaquín Tobio Burgos avanzó por la izquierda, Guido Carrillo cruzó la pelota tras recibir el centro y Alexis Castro apareció en el segundo palo para marcar el 1-0. La final se jugaba bajo un calor intenso y había comenzado entre pirotecnia y una densa humareda en el estadio Único Madre de Ciudades.
Central tardó en encontrar espacios, pero empezó a acercarse al arco de Fernando Muslera y llegó al empate a los 22 minutos. Ángel Di María ejecutó un tiro libre frontal y clavó la pelota en el ángulo, sobre el palo del arquero. Fue la primera intervención decisiva del Fideo en una tarde en la que el Canalla necesitaba reaccionar al gol recibido en el arranque.
Estudiantes sufrió dos bajas tempranas por lesión: Gabriel Neves debió salir tras una caída y Jalil Elías, que había ingresado para reemplazarlo, también pidió el cambio. El Pincha, sin embargo, estuvo cerca de recuperar la ventaja antes del descanso, cuando Axel Werner tapó un remate cruzado de Eros Mancuso. En la otra área llegó la jugada que cambió el marcador: Herrera revisó una posible falta de Leandro González Pirez sobre Enzo Copetti, cobró penal y Di María convirtió el 2-1 a los 56 minutos del primer tiempo.
En el complemento, Estudiantes tomó la iniciativa y buscó el empate. Guido Carrillo tuvo un cabezazo que Werner controló, mientras que Muslera sostuvo a su equipo con dos atajadas consecutivas ante Di María y Giovanni Cantizano. A medida que pasaron los minutos, el juego se volvió más trabado y las discusiones con Herrera ganaron protagonismo.
La tensión creció con el reclamo por la posible mano de Ovando cerca del final. Estudiantes volcó a sus jugadores al ataque y Muslera fue a cabecear un córner. Central recuperó la pelota y salió de contraataque: Julián Fernández definió con el arco vacío a los 50 minutos del segundo tiempo y selló el 3-1. El gol cerró el resultado, pero no la discusión. Después del pitazo final se produjeron los incidentes y Verón ingresó al campo para increpar al árbitro.
Central llegó a la definición por haber encabezado la Tabla Anual 2025 y Estudiantes, por ganar el Trofeo de Campeones. El Canalla se quedó con el título después de remontar un gol antes del primer minuto; el Pincha cerró la tarde entre protestas por el arbitraje. La Supercopa terminó con una celebración rosarina y un conflicto que continuó más allá del partido.
