Un hombre de 32 años fue condenado a 14 años de prisión por el asesinato de Hugo Cristian Ferrari, un jubilado de 78 años que fue apuñalado con biromes en su departamento del centro de Rosario en junio de 2023. La pena se resolvió en un juicio abreviado, luego de que el acusado, Adrián Sánchez, admitiera su responsabilidad en el crimen.
El homicidio ocurrió el 28 de junio en un edificio de Zeballos al 1100, donde Ferrari vivía solo desde que enviudó. Su cuerpo fue hallado al día siguiente por su hijo, quien al no obtener respuesta a sus llamados decidió ir hasta el departamento. Al ingresar, encontró a su padre sin vida, tendido en el piso del living con heridas en el cuello.
El crimen. Según la reconstrucción de los hechos realizada por la fiscal Marisol Fabbro, el crimen ocurrió el miércoles 28 de junio de 2023. A las 21:48, Sánchez llegó en una moto de 150cc con una mochila de reparto de una empresa de delivery y cadetería. La víctima lo atendió en la puerta de su departamento y le entregó dinero para que fuera a comprar latas de cerveza a un negocio cercano.
Cuatro minutos después, a las 21:52, Sánchez regresó y Ferrari lo dejó entrar. Ambos permanecieron en el departamento hasta las 00:01 del 29 de junio. Durante ese tiempo, Sánchez atacó a la víctima y le incrustó dos biromes en la base del cuello, del lado izquierdo, provocándole una lesión mortal en la vía aérea. Tras cometer el crimen, el agresor escapó llevándose el celular y las llaves del edificio de Ferrari, las cuales utilizó para salir sin levantar sospechas.
La investigación permitió identificar a Sánchez, quien fue detenido poco después y quedó en prisión preventiva. Este jueves, el juez Nicolás Vico Gimena homologó el acuerdo entre la fiscalía y la defensa, condenándolo a 14 años de prisión por homicidio simple.
Un joyero de larga trayectoria. Hugo Ferrari había sido un joyero reconocido en el rubro. Propietario de varios locales en diferentes momentos, se especializaba en cristales y joyería en plata. Su negocio, ubicado en Rioja y Maipú, funcionó hasta la pandemia, cuando decidió cerrarlo. Vecinos y allegados lo recordaron como una persona amable y generosa, que solía recibir gente en su casa a pesar de las advertencias sobre posibles riesgos.
