El 10 de agosto de 2013, apenas cuatro días después de la explosión en el edificio de calle Salta 2141 en el que murieron 22 personas, otra tragedia sacudió a la ciudad de Rosario: el desprendimiento de una de las góndolas de “La vuelta al mundo” en el International Park produjo la muerte de Melani y Florencia Aranda, dos hermanas rafaelinas de 12 y 14 años que habían venido a la ciudad a pasar el fin de semana junto a su familia.
La investigación de Fiscalía concluyó en que el hecho se podría haber evitado con el mantenimiento y los controles correspondientes, pero además que la tragedia pudo haber sido incluso peor. Judicialmente, el único procesado en la causa terminó absuelto cinco años después del terrible hecho.
El parque de diversiones cerró sus puertas y para mediados de 2016 se terminó de desmantelar el último de los juegos. Ese año el Concejo aprobó la ordenanza 9.589 levantar allí la Plaza Pública de las Ciencias, impulsada por los concejales Sebastián Chale y María Eugenia Schmuck, acompañados por la Dirección de Comunicación Social de la Ciencia de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
La idea era crear un espacio lúdico, educativo e interactivo con exposiciones vinculadas a las ciencias. Una suerte de “mini Tecnópolis” que buscaba potenciar a Rosario como referente en el ámbito de la ciencia y la tecnología. Pero nunca se puso en marcha.



