Luego de que el Senado de la Nación aprobara la nueva fórmula de movilidad jubilatoria, el presidente Javier Milei confirmó que vetará la ley con el fin de mantener el déficit cero, tal como había advertido cuando comenzó a tratarse el proyecto. “Es una estafa moral”, alegó.
En el comunicado difundido por la Oficina del Presidente, consideraron que la ley “tiene como único objetivo destruir el programa económico del Gobierno” y apuntaron directamente contra el Congreso de la Nación. “En un acto de populismo demagógico, sancionó un proyecto de ley irresponsable, ilegal e inconstitucional que establece gastos exorbitantes sin su correspondiente partida presupuestaria, lo que implicaría necesariamente que el Gobierno vuelva a caer en las viejas prácticas de la emisión monetaria, el aumento de impuestos, o el endeudamiento, que son las mismas recetas que nos han llevado al fracaso durante los últimos 100 años”, expresaron.
La iniciativa había obtenido media sanción en la Cámara de Diputados, gracias a un acuerdo entre el bloque de Unión por la Patria y la Unión Cívica Radical (UCR). Esta situación se replicó en la Cámara alta y contó con el acompañamiento del bloque del PRO y miembros de los bloques provinciales, lo que significó que se aprobó con los dos tercios.
La oposición consiguió que dos tercios de los presentes acompañen la reforma jubilatoria sin modificaciones respecto del proyecto que sancionó Diputados. El oficialismo intentó negociar cambios, pero no logró cerrar acuerdos. Se trata del número que necesita Diputados y Senado para revertir un veto presidencial. La oposición dialoguista -PRO, UCR y Encuentro Federal- ya se diferenció del Gobierno en la votación contra el DNU que le otorga $100.000 millones en fondos reservados para la SIDE.
