El presidente Javier Milei utilizó la cadena nacional para presentar el proyecto de Presupuesto 2026, que será enviado al Congreso antes del cierre del año legislativo. El mensaje, grabado en el Salón Blanco de la Casa Rosada, se extendió por poco más de 15 minutos y giró en torno a la defensa del equilibrio fiscal, definido como “piedra angular” de su plan de gobierno.
Entre los pasajes más destacados de su discurso apareció una frase que sintetizó el relato presidencial: “Lo peor ya pasó”. Con esa definición, Milei intentó transmitir que la etapa más dura del ajuste quedó atrás y que el país inicia un ciclo de supuesta estabilización. Lo dijo al agradecer a la ciudadanía por lo que calificó como un “heroico temple” frente a la inflación, la recesión y los recortes en áreas sensibles.
Pautas económicas y anuncios. El mandatario presentó las principales variables que incluye el Presupuesto 2026: la prohibición de que el Tesoro se financie a través del Banco Central, una suba real del 5% en jubilaciones y pensiones por discapacidad, un incremento del 17% para salud, 8% para educación y un refuerzo de 4,8 billones de pesos para las universidades nacionales. “La prioridad de este gobierno es el capital humano”, afirmó.
El proyecto contempla, además, la creación del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas para recomponer vínculos financieros con las provincias, y un régimen simplificado de declaración de ganancias con el objetivo de “restituir la presunción de inocencia fiscal”. Milei aseguró que el superávit primario alcanzado permitirá al Estado financiar obras de infraestructura privada.
Mensajes segmentados. El discurso estuvo dirigido a tres públicos. A la política, le reclamó responsabilidad: “Si fallamos, volveremos a caer en el pozo de la inflación descontrolada”. Al sector privado, lo llamó a dejar atrás la visión del empresario como enemigo público. Y a la gente, le transmitió que “el camino es arduo, pero el rumbo es el correcto”, en la línea de su frase de que “lo peor ya pasó”.
Contrastes y reacciones. Mientras la cadena se transmitía en horario central, en varios barrios porteños se escucharon cacerolazos y bocinazos. El contraste entre el tono presidencial y el clima social volvió a marcar la distancia entre el relato del equilibrio fiscal y las dificultades de amplias franjas de la población para llegar a fin de mes.
La política también asoma como obstáculo. En los próximos días, el Congreso debatirá vetos presidenciales sobre financiamiento a universidades y hospitales, y el Senado pondrá en discusión los Aportes del Tesoro Nacional, reclamo central de los gobernadores. Con aliados cada vez más dispersos y derrotas legislativas recientes, el oficialismo enfrenta un escenario de debilidad parlamentaria.
Un relato en disputa. Milei buscó instalar que los cimientos del cambio ya están firmes y que ahora vendrá la etapa de crecimiento. Incluso proyectó que, si al equilibrio fiscal se suman reformas estructurales, la economía podría crecer entre 7 y 8% anual en los próximos veinte años. “Roma no se construyó en un día”, dijo, apelando a imágenes históricas para sostener su argumento.
Pero el malestar en las calles, las tensiones con gobernadores y la falta de mayorías en el Congreso muestran un horizonte incierto. El Presupuesto 2026, más que un documento técnico, aparece como una pulseada política: entre el relato de que “lo peor ya pasó” y la percepción de que lo más difícil recién comienza.
