Agustín David López, de 20 años, fue imputado este viernes por homicidio simple con dolo eventual tras el siniestro vial que acabó con la vida de Tania Gandolfi, de 41 años, y su hija Agustina García, de 16, en la costanera central rosarina. El hecho, ocurrido el pasado domingo por la noche, generó un fuerte impacto tanto en Rosario como en Córdoba, de donde era oriunda la familia que sufrió la tragedia.
Según la reconstrucción presentada por las fiscales Mariana Prunotto y Valeria Piazza Iglesias, el joven conducía su Peugeot 206 a una velocidad de 120 kilómetros por hora, zigzagueando entre otros vehículos tras un altercado con un motociclista aún no identificado. Aunque en un principio se manejó la hipótesis de una picada, las pruebas recogidas hasta el momento sugieren que el siniestro fue resultado de una maniobra temeraria y una conducción imprudente.
Durante la audiencia imputativa, la declaración de Giovanna R., quien acompañaba a López en el auto, resultó crucial para la acusación. La joven relató que, al advertir la velocidad y la peligrosidad de la situación, pidió en reiteradas ocasiones que detuviera el auto. “Pará que nos vamos a matar”, afirmó haber dicho mientras cruzaban el túnel Illia, pero sus advertencias fueron ignoradas. Este testimonio, sumado a las pruebas recabadas, llevó a las fiscales a sostener que el joven actuó con dolo eventual, es decir, que fue consciente de las posibles consecuencias fatales de sus actos, pero decidió continuar con su conducta imprudente.
El impacto, que ocurrió en la intersección de Avenida de la Costa y Presidente Roca, no solo cobró la vida de Tania y Agustina, sino que también dejó heridas a otras dos personas: Diego García, esposo de Tania, y la hija menor de la pareja, Victoria, de tan solo 6 años. La pequeña fue trasladada a Córdoba para continuar su recuperación.
En declaraciones posteriores a la audiencia, Diego calificó a Agustín López como “un asesino al volante” y expresó su profundo rechazo a la falta de conciencia de algunos conductores. “Esto no fue un accidente, fue una decisión. Nadie maneja así sin saber lo que puede pasar”, afirmó con indignación. Además, solicitó ayuda para recuperar el celular de su esposa fallecida, un TCL blanco que contenía las últimas fotos familiares tomadas durante el viaje.
En la audiencia, las fiscales solicitaron la prisión preventiva por dos años para Agustín López, argumentando el riesgo de fuga y la gravedad del hecho. Por su parte, la defensa pidió que el imputado enfrente el proceso en libertad, bajo medidas alternativas. La jueza del caso definirá en los próximos días la situación procesal del joven.
El caso despertó una profunda conmoción y reavivó el debate sobre la seguridad vial en las ciudades, así como la necesidad de endurecer las penas para quienes manejan de manera temeraria y causan tragedias irreparables. En paralelo, organizaciones civiles y familiares de víctimas realizaron un acto en la costanera para pedir justicia por Tania y Agustina, y para reclamar políticas más estrictas que eviten nuevas tragedias.


