La vida de Daniel, un hombre de 65 años de la zona oeste de Rosario, cambió dramáticamente este domingo a la mañana, luego de haber sido baleado en la espalda al enfrentar a delincuentes armados que lo asaltaron y que pretendían robar en un comercio del barrio. De acuerdo al testimonio de su hijo Diego, su papá sufrió un daño en la médula producto de un disparo de arma de fuego y su delicado cuadro le produjo una paraplejia. Por el hecho fueron detenidos dos jóvenes, aparentemente menores de edad.
Daniel también es comerciante, dueño de una casa de deportes de Pellegrini y Provincias Unidas. Este lunes tenía planeado salir de vacaciones a Mar del Plata. Como tenía el auto limpio y no lo quería ensuciar antes del viaje, salió el domingo en bicicleta a comprar una maquinita de afeitar. Fue a una granjita de Perú y Cochabamba.
Su hijo Diego contó que cuando llegó al negocio su papá se encontró con dos ladrones con los que se enfrentó y que entonces escaparon del local. Daniel salió a perseguirlos en su bicicleta, le quitaron sus pertenencias y entonces vio que no eran dos, sino cuatro. Los alcanzó en inmediaciones de Pellegrini y Ecuador, les hizo devolverle lo robado, pero al retirarse uno de ellos, aparentemente un menor le disparó por la espalda y le provocó una herida en la zona dorso lumbar.
«No te hagas detener al pedo, devolveme mis papeles», les dijo a los delincuentes, que le devolvieron lo robado y cuando se alejaron le dispararon. «Sintió un fuego en la espalda. Quedó desvanecido en el piso, se fracturó el húmero, fue una ejecución. No tener sentimientos por nada», expresó su hijo.
«Siempre se le achaca a la víctima, él reaccionó así. Hay un plus que es la maldad de tirarle por la espalda. Y le pegó en la médula», describió el muchacho en las puertas del Heca, desde donde fue trasladado al Español para estudios complementarios. «Somos trabajadores, hace 18 años tenemos un local de deportes, nos conocen del barrio y no dudo que pudieran haber sido clientes los chicos», contó. «Somos del barrio y vivimos de ser comerciantes. Siempre pensé que esto podía pasar adentro, porque uno defiende lo suyo y puede pasar eso, pero lo agarra un domingo a las 11.30», amplió.
«Consumo mucho noticias y es cuestión de verlo en la tele y pensar ‘esto me puede pasar a mí’. Y uno hasta cambia de canal porque le parte el alma la historia y yo quería, de alguna manera, como emoción violenta quizás es que le toque la burbuja a los políticos. Les deseo que les pase a ellos, que sientan en carne lo que es la inseguridad. No saben lo que es el miedo, salir a trabajar, que te amenacen. Hablan cuando empieza la época electoral, el oficialismo que cambió, se echan las culpas, el intendente dice que somos ‘ciudad de paz’. En dos semanas tenés radares con fotomultas para todos lados y no te pueden solucionar el tema de insumos para los médicos. Me descargo haciéndolo quizás político, pero me duele porque mi caso lo veo reflejado en otros. Y alguien lo tiene que decir: desearle que les pase a ellos, que les dé vergüenza, que no sea tan fácil hablar en la calle, sacarse fotos con los jugadores, que no sea tan fácil ser reelectos. Hasta periodistas que se hicieron políticos y ni aparecen tampoco».
«Tengo tanta bronca que la fácil es ‘hay que matarlos a todos’. No. Yo quiero que les llegue a ellos, que empiece a cambiar, que tengan miedo, que la gente los mire distinto, que no puedan mirar a la cara al ciudadano de bien, porque eso es lo que buscan ellos. Es indignante como somos un número y ellos están atornillados y actúan todos igual, no se puede vivir más, porque ya no hay ni robo, hay ejecución», concluyó.
