La investigación por el crimen del policía Damián López, ocurrido tras los graves incidentes registrados al finalizar la final de la Liga Cañadense entre Cremería y Sportivo Las Parejas, dio este viernes un paso clave con la imputación de dos hinchas del club local. Agustín Amarilla y Julio César Zalazar fueron acusados como coautores de homicidio calificado por haber asesinado a un integrante de una fuerza de seguridad mientras cumplía funciones, y permanecerán presos por al menos 120 días.
La audiencia se desarrolló en los Tribunales de Cañada de Gómez, donde el fiscal Juan Pablo Baños expuso la reconstrucción del ataque y el juez Guillermo Marcelo Lanfranco Pari hizo lugar al pedido de prisión preventiva. La audiencia también dejó en evidencia un fuerte contrapunto entre la hipótesis de la Fiscalía y la estrategia de la defensa, que rechazó las acusaciones y cuestionó la investigación.
La reconstrucción del brutal ataque. Según la imputación, los hechos ocurrieron alrededor de las 17.30 del domingo 28 de junio, cuando un grupo de entre 15 y 20 simpatizantes de Cremería comenzó a arrojar piedras, utilizar gomeras y atacar al personal policial que realizaba el operativo de seguridad tras el partido. La situación, sostuvo la Fiscalía, escaló cuando decenas de hinchas atravesaron el alambrado perimetral y rodearon a los efectivos, que quedaron ampliamente superados en número.
En ese contexto, el fiscal afirmó que Zalazar tomó una barra de hierro de construcción de 49 centímetros y la introdujo desde atrás en la parte inferior izquierda del cráneo del policía López. Según la acusación, inmediatamente después Amarilla empujó el hierro para profundizar la lesión, provocando la caída del efectivo, que comenzó a convulsionar en el lugar. López fue trasladado primero al Samco de Carcarañá y luego derivado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), donde falleció al día siguiente.
La evidencia de la Fiscalía. Durante la audiencia, el fiscal sostuvo que la acusación está respaldada por un testimonio considerado clave, además de los primeros resultados de las pericias realizadas sobre la mecánica del hecho. Baños descartó que la lesión mortal haya sido consecuencia de un piedrazo, una versión que había circulado desde el momento de los incidentes. “Hubo piedras y gomerazos, pero la autopsia no demuestra un golpe en el rostro o en la cabeza compatible con un piedrazo”, explicó.
El funcionario judicial aseguró que el hierro permaneció incrustado en el cráneo del efectivo durante el traslado al Samco de Carcarañá y que allí debió ser cortado para permitir su derivación al Heca. Posteriormente, en Rosario, los médicos extrajeron un fragmento de aproximadamente diez centímetros que coincidía con la herida punzocortante detectada durante la autopsia. El fiscal también descartó, por el momento, la hipótesis que atribuía la agresión mortal a un menor de edad, aunque aclaró que la investigación continúa y que todavía buscan nuevas filmaciones para reconstruir completamente los hechos.
La defensa rechazó la acusación. La principal respuesta llegó del abogado defensor Daniel Gazzera, quien negó cualquier participación de Julio César Zalazar en el homicidio y sostuvo que su cliente abandonó el estadio antes de que se produjera el ataque. “Mi defendido se fue del lugar, buscó su moto y regresó a su casa. No fue el autor y ni siquiera tiró una piedra”, afirmó el penalista.
Gazzera también cuestionó el principal elemento de cargo presentado por la Fiscalía: el testimonio que ubicó a ambos imputados en el lugar del ataque. Según el abogado, ningún otro testigo identificó a Zalazar y Amarilla como autores de la agresión. Además, se preguntó por qué los sospechosos fueron detenidos recién al día siguiente si, según la acusación, ya habían sido reconocidos durante los disturbios. La defensa también reclamó nuevas pericias sobre la barra de hierro secuestrada y cuestionó que aún no se hayan difundido estudios sobre eventuales huellas dactilares u otros rastros que permitan determinar quién manipuló el elemento utilizado en el ataque.
Prisión preventiva mientras continúa la investigación. Pese a los cuestionamientos de la defensa, el juez consideró que existían elementos suficientes para sostener la imputación en esta etapa inicial del proceso y ordenó que ambos acusados permanezcan en prisión preventiva por 120 días. Mientras tanto, la Fiscalía continuará con la recolección de pruebas, el análisis de nuevas imágenes y la toma de testimonios para terminar de reconstruir el ataque que terminó con la muerte del policía Damián López durante los violentos incidentes ocurridos en Carcarañá.
