El histórico bar Pasaporte, ubicado en Maipú y Urquiza frente a la ex Aduana y a metros de la bajada Sargento Cabral, anunció que cerrará definitivamente sus puertas el próximo 8 de septiembre. El local, famoso por su estética antigua con pisos de pinotea, espejos, lámparas de vitreaux y decoración clásica, llevaba casi 40 años funcionando como uno de los cafés más icónicos del centro rosarino.
La noticia fue confirmada por Pablo Bonilla, actual gerente junto a sus hijos Luca y Juan, quien adelantó que todo el mobiliario y la decoración histórica serán vendidos. Entre los objetos más emblemáticos está el caballito de bronce tipo carrusel, primer símbolo del bar en 1986, y su extensa barra de madera.
Hoy, con un consumo en baja y un cambio en los hábitos de salidas, la familia Bonilla se despide del proyecto. Luca, uno de los hijos, ya piensa en abrir un nuevo bar, mientras se queda con la experiencia de haber gerenciado uno de los locales más recordados de la ciudad.
Por sus tragos, música y estilo, Pasaporte fue pionero en traer a Rosario el concepto de pub irlandés, un formato que combinaba gastronomía, barra nocturna y ambientación cálida. Sin embargo, con la depresión comercial de la zona del bajo rosarino, fue perdiendo afluencia y terreno frente a la creciente movida de Pichincha, que en la última década se consolidó como epicentro gastronómico y nocturno.
La mística del lugar también estuvo ligada a otros clásicos de la noche del bajo como Berlín, Luna, Salamanca, Barcelona y Barrilito, con los que compartió la época dorada de la movida local.

Según indicaron, el cierre no responde a problemas económicos puntuales del negocio, sino a una decisión de sus dueños tras la venta del inmueble, que es Patrimonio Histórico y Cultural de la ciudad. La propiedad deberá conservar su fachada y estructura original, lo que garantiza que no será demolida.
Bonilla explicó que el dinero recaudado con la venta de los objetos servirá para afrontar indemnizaciones y que todos los artículos serán publicados en redes para su compra. “El 80% de lo que hay en Pasaporte está desde el primer día. Conservamos su esencia, solo mejoramos la calidad”, afirmó.
Durante su historia, el bar fue punto de encuentro de generaciones de rosarinos y atrajo a figuras de talla nacional. Su cierre marca el fin de una etapa para la esquina “más parisina” de la ciudad, un sitio donde confluyeron la bohemia, el turismo y la gastronomía tradicional.

