sábado 30 mayo 2026

La Justicia decretó la quiebra de Bioceres SA y se profundiza la disputa empresarial por el control

El juez Civil y Comercial de Rosario Fernando Mecoli decretó la quiebra de Bioceres SA, la histórica firma de biotecnología fundada en 2001 en la ciudad y que hasta mediados de 2025 formó parte del holding que hoy cotiza en Wall Street. La decisión judicial se tomó luego de que la propia empresa solicitara el concurso por una deuda cercana a 39 millones de dólares y tras un proceso financiero que incluyó cesación de pagos y una compleja reestructuración societaria.

La compañía ya había entrado en default en julio de 2025, cuando incumplió el pago de pagarés bursátiles por más de 5 millones de dólares. Hasta poco antes de ese episodio, Bioceres SA era la controlante de Bioceres Crop Solutions (Biox), la empresa del grupo que cotiza en el Nasdaq. Sin embargo, una reorganización interna modificó el esquema original del conglomerado y separó las estructuras operativas.

Como resultado de ese proceso, la firma ahora quebrada quedó bajo la órbita de Moolec Science y pasó a convertirse en una sociedad residual, desvinculada del negocio principal y con una estructura de deuda propia. Desde entonces, las compañías dejaron de operar de manera conjunta, aunque mantienen un origen común que hoy alimenta una disputa empresarial de alto voltaje.

El trasfondo del caso enfrenta a dos figuras centrales del grupo: Federico Trucco, histórico CEO de Bioceres y actual conductor de Biox, y el empresario uruguayo Juan Sartori, quien en 2025 se convirtió en uno de los principales accionistas de Moolec y de Bioceres SA.

La quiebra permitió al juez Mecoli desapoderar a la empresa del control de sus bienes, que pasarán a ser administrados dentro del proceso concursal, además de ordenar una investigación sobre los movimientos financieros de la sociedad. Según la documentación presentada ante la Justicia, Bioceres SA posee un patrimonio neto negativo cercano a los 110 millones de dólares.

En la resolución judicial también se dejó constancia de que la empresa declaró no poseer bienes registrales a su nombre, por lo que la sindicatura deberá investigar si existen activos ocultos dentro de la estructura societaria. El magistrado señaló que la investigación exigirá “un escrutinio exhaustivo de la compleja ingeniería societaria y financiera transnacional” descripta por la propia compañía.

Desde el nuevo directorio de Bioceres SA —alineado con Sartori— sostuvieron que el pedido de quiebra buscó evitar un desmembramiento desordenado de activos ante el riesgo de ejecuciones individuales por parte de acreedores. Ese argumento es rechazado por el sector vinculado a Trucco, que desconoce la legitimidad de la conducción actual y mantiene abierta una disputa que podría escalar al fuero penal.

El origen del conflicto societario

El conflicto interno se remonta a la reorganización del grupo biotecnológico que dio origen a Biox, la firma que sigue cotizando en Nasdaq, y a Moolec Science, dentro de cuya estructura quedó Bioceres SA.

En una asamblea realizada en diciembre, directores vinculados a Sartori desplazaron de la conducción a Federico Trucco y Manuel Sobrado, socios fundadores del proyecto. Los acusaron de haber transferido los activos más valiosos del grupo a sociedades del exterior, dejando a Bioceres SA con las deudas pero sin patrimonio.

Los fundadores impugnaron esa decisión y obtuvieron una medida cautelar que suspendió los efectos de aquella asamblea. Sin embargo, la semana pasada los nuevos accionistas realizaron otra reunión en la que aprobaron iniciar acciones civiles contra Trucco.

El empresario rosarino rechazó la validez de esa instancia y denunció un “intento de extorsión” por parte de Sartori, a quien acusó de buscar la quiebra de la compañía para avanzar sobre el resto del grupo empresario. También anticipó la presentación de una denuncia penal.

Bioceres había nacido en plena crisis de 2001 como una iniciativa impulsada por productores agropecuarios para invertir en biotecnología aplicada al agro. Su desarrollo más emblemático fue el evento HB4, una tecnología de cultivos resistentes a la sequía desarrollada a partir de investigaciones del Conicet.

La quiebra de la empresa también abre interrogantes sobre el futuro del Bioceres Arena, el complejo para eventos ubicado en el predio del antiguo Patio de la Madera, frente a la Terminal de Ómnibus rosarina.

El espacio funciona bajo concesión municipal y es operado por la firma Urban Investment, que en 2024 firmó con Bioceres un acuerdo de naming rights para que el estadio lleve el nombre de la compañía biotecnológica.

Según fuentes municipales, el contrato implicaba un acuerdo millonario a pagar en cuotas por parte de la empresa. Sin embargo, con el deterioro financiero del grupo durante 2025, Bioceres dejó de cumplir con esos compromisos.

Hasta ahora los concesionarios habían optado por mantener el nombre del espacio a la espera de una resolución del conflicto empresarial. Pero tras el decreto de quiebra, desde el municipio consideran que la nueva situación legal habilita a iniciar las gestiones para rebautizar el espacio, que es de propiedad pública.


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