Diego Schwartzman se despidió de Rosario con una batalla digna de su carrera. En la primera ronda del ATP Challenger 125, cayó ante Camilo Ugo Carabelli por 6-4, 3-6 y 6-4, pero dejó una gran imagen en su “gira de despedida” del tenis profesional.
El “Peque”, que no jugaba un partido oficial desde el US Open en septiembre de 2024, mostró su mejor versión pese a la inactividad. Con un juego agresivo y su característico espíritu de lucha, estuvo cerca de llevarse el triunfo. “Hace seis meses que no jugaba un partido, pero jugué bien y estoy contento. Quiero agradecer a todos por su apoyo. Ahora necesito descansar para mi último torneo en Buenos Aires”, expresó emocionado tras el encuentro.
La jornada estuvo marcada por la incertidumbre climática. Un fuerte temporal con caída de granizo y ráfagas de viento postergó la actividad, y solo pudieron disputarse cuatro de los doce partidos programados. Sin embargo, cuando la acción volvió a la cancha central del Jockey Club, el público rosarino respondió con una calurosa ovación para recibir a Schwartzman, quien disputó su anteúltimo torneo antes del retiro.


A lo largo de 16 temporadas en el circuito, el tenista porteño alcanzó el puesto número 8 del ranking mundial, ganó cuatro títulos ATP y fue una pieza clave en la Copa Davis y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. En Rosario, vestido con una remera azul, pantalón amarillo y su clásica gorra con la visera hacia atrás, volvió a demostrar por qué fue un referente del tenis argentino. A pesar de la derrota, luchó hasta el último punto y fue homenajeado por la organización, dejando un recuerdo imborrable en su paso por la ciudad.
“Ojalá que en el futuro este torneo pueda pasar a la categoría ATP. Lo que me hace sentir la gente, tanto dentro como fuera de la cancha, es espectacular. Nunca me lo hubiera imaginado; es lo más lindo que me va a quedar. En Buenos Aires será el último rato en cancha”, afirmó conmovido. La última función del “Peque” será en el ATP 250 de Buenos Aires, donde disputará la primera ronda el próximo martes. En Rosario, su despedida fue con lucha, emoción y el cariño incondicional del público.
