La décima edición de la MicroFeria de Arte Rosario cerró con un balance que confirmó su crecimiento y consolidación dentro del circuito nacional de arte contemporáneo. Entre el 30 de julio y el 2 de agosto, más de 20 mil personas recorrieron el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC), donde la propuesta reunió a galerías, artistas, coleccionistas, instituciones y público general en cuatro jornadas con entrada gratuita.
La feria convocó a 30 galerías seleccionadas mediante una convocatoria nacional, además de un espacio invitado, que exhibieron y comercializaron obras de 102 artistas provenientes de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Tucumán, Entre Ríos, Corrientes, Santa Cruz y La Rioja. El carácter federal volvió a ser uno de los rasgos distintivos del encuentro, que desde hace una década busca fortalecer la circulación del arte contemporáneo argentino.
La programación incluyó visitas guiadas, exposiciones, intervenciones artísticas, performances, presentaciones de libros, activaciones, feria de editoriales, degustaciones y entrega de premios. Además, la actividad trascendió el predio del CEC y se extendió a galerías, museos y otros espacios culturales de Rosario con recorridos, estudios abiertos, talleres, residencias, asesorías sobre mercado del arte y distintas propuestas para acercar al público al trabajo de artistas y gestores culturales.
Uno de los datos más destacados fue el movimiento generado en torno al mercado del arte. Durante las cuatro jornadas se vendieron 140 obras, una cifra que ratifica el crecimiento de la MicroFeria como plataforma de comercialización y promoción del coleccionismo. En paralelo, la Editorial Municipal participó por tercer año consecutivo y comercializó 270 libros y fanzines, a los que se sumaron más de veinte publicaciones pertenecientes a las galerías expositoras, cuyos ingresos fueron destinados íntegramente a esos espacios.
La inauguración también dejó un anuncio de peso para el futuro del evento. El intendente Pablo Javkin y el secretario de Cultura y Educación, Federico Valentini, firmaron el decreto que crea el Programa Municipal MicroFeria de Arte Rosario, incorporando oficialmente el encuentro a las políticas públicas de la ciudad y garantizando su continuidad dentro de la estructura de la Secretaría de Cultura y Educación.
La feria también volvió a fortalecer el patrimonio artístico público a través de su Programa de Adquisiciones. El Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson, de San Juan, incorporó la instalación cerámica Mural Yaguareté, del artista Richar de Itatí, representado por Galería Tiempo. A su vez, el Premio Pascual adquirió tres obras del Colectivo Rosa Chancho, representado por la galería NN de La Plata, que fueron donadas al Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (macro), ampliando así su colección.
Durante esta edición también se presentó el Programa Mejores Amigos, una iniciativa destinada a sumar el apoyo de personas y empresas al desarrollo del sector artístico mediante el acompañamiento a galerías y espacios participantes. Además, se dieron a conocer los proyectos seleccionados de Emergentes 2026, la convocatoria nacional del CEC orientada a impulsar propuestas de investigación y experimentación artística en disciplinas como fotografía, intervenciones urbanas, audiovisual, arte digital y diseño experimental.
A diez años de su creación, la MicroFeria de Arte volvió a mostrar que su alcance trasciende la exhibición de obras. La convocatoria de público, el volumen de ventas, la participación de galerías de distintas provincias, las nuevas incorporaciones al patrimonio público y su institucionalización como programa municipal consolidan un espacio que se convirtió en una referencia para el mercado del arte contemporáneo y la producción cultural argentina.


