La crisis de Newell’s sumó un nuevo capítulo este miércoles por la noche en el Coloso. En un contexto adverso —tras la goleada sufrida la fecha pasada que derivó en el despido de la dupla Orsi-Gómez y a días del clásico rosarino— la Lepra cayó 2-0 ante Estudiantes de La Plata. Sigue sin ganar en el Apertura (dos empates y cinco derrotas).
El equipo rojinegro fue dirigido interinamente por Lucas Bernardi, mientras que Frank Kudelka observó el encuentro desde un palco y asumirá formalmente este jueves, con el clásico ante Rosario Central como primer gran desafío.
Newell’s mostró una leve mejoría en actitud y generación en la primera etapa. Tuvo las situaciones más claras: un tiro libre de David Sotelo que pasó cerca y otras dos oportunidades que incluyeron un disparo cruzado y afuera de Walter Núñez y una increíble pifia de Luciano Herrera a pocos metros del arco. Sotelo debió salir por una molestia antes del descanso, síntoma de un equipo que tampoco logra estabilidad física. Pese a las aproximaciones, la Lepra volvió a evidenciar su principal déficit: la falta de contundencia.
En el complemento, el equipo platense fue claramente superior. A los 6 minutos, el hábil Tiago Palacios sacó un zurdazo desde el borde del área tras una buena combinación y marcó el 1-0. A partir de allí, el Pincha dominó el trámite.
Newell’s no reaccionó. Estudiantes tuvo un cabezazo al travesaño, otra chance clara del potente Adolfo Gaich y una jugada increíble que incluyó doble rebote en el palo tras intervención de Arias. El Coloso empezó a impacientarse. El Michael Hoyos no dio pie con bola y entre Facundo Guch y Valentino Acuña no lograron generar peligro.
El momento más preocupante llegó a los 25 minutos: se lesionó el arquero Alexis Martín Arias, capitán y una de las figuras del equipo, en la antesala del clásico. Entre silbidos —más producto del clima general que de su rendimiento— dejó su lugar a Barlasina.
Con el equipo desordenado y emocionalmente golpeado, llegó el segundo: Fabricio Pérez dominó en el borde del área, levantó la pelota y definió de volea con un derechazo esquinado inatajable para el 2-0 definitivo. En el tramo final, Newell’s quedó expuesto. Facundo Farías tuvo dos chances claras para ampliar y el ingresado arquero Barlasina evitó una goleada mayor. Y en el cierre Mikel Amondarain reventó el travesaño. Pudo ser goleada.
La derrota profundiza el momento delicado. Si bien el equipo mostró una imagen algo más competitiva respecto a la goleada anterior, sigue en deuda con su gente. Los juveniles aún no logran asumir la conducción del mediocampo, la defensa luce frágil y el clima institucional tampoco ayuda: el presidente Ignacio Boero y el manager Roberto Sensini aparecen bajo cuestionamiento en un inicio de gestión que no despega.
Para colmo, horas antes Central remontó como visitante ante Gimnasia y llega en alza al clásico del domingo, que se jugará en el Coloso. El contraste futbolístico potencia la tensión. Con Frank Kudelka a punto de asumir, el clásico rosarino se transforma en una prueba de fuego inmediata. El margen se agotó y la paciencia también.
