Ezequiel “Chimy” Ávila regresó al fútbol argentino después de nueve años en España, pero no para jugar en Rosario Central. El delantero rosarino firmó con Independiente y, durante su presentación, aseguró que tomó la decisión por un impulso sentimental: “Sentí que el corazón me dijo: ‘Tenés que ir al Rojo’. Y por eso estoy acá”.
La frase llamó especialmente la atención en Rosario. No solo porque Ávila había aparecido como una posibilidad concreta para el Canalla, sino porque su hermano Gastón, actual defensor auriazul, había utilizado unas palabras muy similares cuando el futuro del atacante todavía no estaba definido.
“Elegir con el corazón es para gente valiente. Siempre lo escuché y siempre fui feliz”, había publicado Gastón Ávila en una historia de Instagram, acompañada por corazones azules y amarillos. El mensaje fue interpretado como una invitación pública para que su hermano eligiera Central y para que ambos pudieran compartir plantel.
La historia, sin embargo, terminó de otra manera. Ávila llegó con el pase en su poder después de finalizar su vínculo con Real Betis y acordó su incorporación a Independiente. El atacante de 32 años firmó hasta diciembre de 2028 y ya quedó a disposición del entrenador Jadson Viera. “Estoy muy bien y esperando conocer a mis compañeros. Siempre tuve ganas de volver. Como argentino, dan ganas”, expresó después de realizarse la revisión médica. También confirmó que estará disponible para cuando el cuerpo técnico lo necesite.
El Chimy reconoció, además, los contactos que mantuvieron otros clubes antes de su decisión. “Estoy agradecido de que Boca y Rosario Central, entre otros, se hayan interesado en mí. Eso quiere decir que hice las cosas bien”, señaló. No quedó claro públicamente si el pase al Canalla se frustró por las condiciones económicas de la operación o porque la dirigencia decidió no profundizar las negociaciones.
Ese interrogante cobra relevancia por las necesidades del plantel auriazul. Central todavía no encontró un centrodelantero que garantice presencia y gol dentro del área. Enzo Copetti aporta sacrificio y despliegue, pero continúa con dificultades para convertir, mientras que el recientemente arribado Tomás Badaloni todavía no ofreció el rendimiento esperado.
Por características y trayectoria, Ávila aparecía como una alternativa especialmente atractiva. Puede actuar como referencia ofensiva, moverse por todo el frente de ataque y cuenta con una extensa experiencia en una liga exigente como la española. Además, llegaba libre y tenía a su hermano dentro del plantel, factores que parecían facilitar un posible desembarco en Arroyito.
El delantero surgido de Tiro Federal regresó al país después de haber vestido las camisetas de Huesca, Osasuna y Betis. Antes de emigrar también tuvo un paso por San Lorenzo. Independiente será, por lo tanto, su tercer club en la máxima categoría argentina y una institución con la que no tenía antecedentes deportivos ni un vínculo afectivo públicamente conocido.
Mientras el Rojo sumó una pieza de jerarquía para su ataque, en Central seguirá abierto el debate por el delantero que no llegó. Mucho más después de una definición que, por la frase elegida por el protagonista y el mensaje previo de su hermano, inevitablemente tuvo repercusión entre los hinchas canallas.

