El regreso de Rosario Central a su estadio no fue el esperado. En el primer partido oficial en casa tras la obtención de la última edición de la Copa de la Liga, el Canalla empató sin goles frente a Banfield por la segunda fecha del certamen nacional. Con la inauguración de nuevas localidades y un campo de juego que lució muy deteriorado, escaseó la asociación de juego y no se pudo salir del cero.
En la antesala de una celebración con los hinchas por el reciente título, el festejo no pudo ser completo. El pésimo estado del césped, renovado por completo durante el último mes en el marco de las obras en el Gigante y colocado hace aproximadamente dos semanas, condicionó el partido en Arroyito. El trámite fue parejo, lento, previsible y feo, en buena medida porque el campo no dio garantías para intentar jugar por abajo y hasta aumentó el riesgo de lesiones.
- Central intentó juntar pases, darle buena circulación al balón y triangular en ofensiva, pero el contexto lo perjudicó. Es difícil determinar con exactitud cuánto hubo de impresiones propias y cuánto del inesperado efecto de un césped que no estaba a la altura, aunque está claro que ese factor atentó contra los dos.
Un remate de media distancia de Giaccone que salió junto al palo izquierdo de Barovero fue la única aproximación con cierto riesgo del Canalla, dentro de una primera etapa chata y aburrida. En el complemento, Russo mandó a la cancha a Jaminton Campaz, quien volvió a estar convocado tras la extendida novela de su renovación. El colombiano mostró algunas pinceladas con sus arranques en velocidad por la banda zurda, pero padeció la cancha, como el resto.
Que la jugada más clara en todo el partido haya sido un despeje de Martínez que hubiera sido gol en contra si Broun no llegaba a tapar con una gran reacción, resume lo que fue el pobre empate en Arroyito, que a Central lo pone en la obligación de empezar a sumar de a tres lo antes posible para no perder tanto terreno en el comienzo de la fase regular. No pasó mucho más. Fatura volvió a salvar su arco tras un disparo de media distancia de Ríos, ya en tiempo agregado. Y el Canalla merodeó un par de veces el área del Taladro con algún desborde de Campaz. Pero el partido se diluyó en la mediocridad.
