La habilitación de Uber y otras aplicaciones de transporte en Rosario dio un paso adelante con el envío de un proyecto del Ejecutivo municipal al Concejo. La propuesta busca incorporar a los conductores particulares al régimen de viajes contratados mediante plataformas, con requisitos para los choferes, los vehículos y las empresas. María Eugenia Schmuck, presidenta del cuerpo legislativo, presentó los principales puntos este jueves por la tarde y estimó que la iniciativa podría discutirse y votarse dentro de dos semanas. Hasta que se apruebe una nueva ordenanza, estos servicios continúan sin autorización local.
El mensaje propone modificar la normativa que ya contempla el uso de aplicaciones para despachar viajes de taxis y remises y sumar una tercera modalidad: los prestadores independientes. El Ejecutivo fundamenta el cambio en la Ley Nacional 27.802 de Modernización Laboral, que incorporó un régimen específico para los servicios de movilidad y reparto mediante plataformas y encuadró a sus prestadores como independientes, fuera de la Ley de Contrato de Trabajo. La propuesta municipal busca adaptar las reglas de funcionamiento del transporte a ese marco nacional.
Para trabajar bajo el nuevo esquema, los conductores deberán contar con licencia profesional, inscripción en ARCA, verificación técnica vehicular vigente y un seguro específico para el traslado de pasajeros mediante aplicaciones. También se exigirán condiciones de higiene y seguridad de los autos y ausencia de antecedentes penales de los choferes. Las plataformas tendrán la obligación de verificar el cumplimiento de esos requisitos y no podrán habilitar vehículos o conductores que no los reúnan. El proyecto excluye expresamente el transporte de personas en motos.
Uno de los puntos centrales es la fijación de una tarifa mínima para los viajes solicitados por aplicaciones, que no podrá ser inferior al valor del boleto del transporte urbano de pasajeros. Además, los conductores particulares solo podrán realizar servicios contratados a través de las plataformas: tendrán prohibido recoger pasajeros que los detengan espontáneamente en la calle. Esa modalidad seguirá reservada a los taxis, que conservarán la tarifa establecida por el Concejo para los viajes tomados en la vía pública.
La iniciativa también contempla cambios para el sistema tradicional. Según lo presentado, se propone eliminar el límite de antigüedad de los taxis, mientras que no se establece un máximo de años para los vehículos de los prestadores independientes. Taxis y remises mantendrán la obligación de contar con al menos una plataforma electrónica para despachar viajes y podrán realizar servicios de cadetería. Si la ordenanza se aprueba, los conductores particulares que cumplan las condiciones previstas dejarán de ser sancionados por prestar servicios mediante aplicaciones.
Schmuck recordó que presentó un proyecto para legalizar Uber en 2018 y sostuvo que la expansión de estas herramientas terminó por confirmar la necesidad de discutir su regulación. “Las aplicaciones iban a llegar igual y mirar para otro lado solo iba a generar más clandestinidad e inseguridad para los pasajeros”, afirmó. También defendió la incorporación de obligaciones para las empresas: “Legalizar no es darles libertad a las empresas para hacer cualquier cosa. Todo lo contrario. Es darle más seguridad a quienes viajan, permitir que los conductores puedan trabajar más tranquilos y exigir que las empresas respondan”.
El tratamiento del mensaje abrirá una nueva instancia de un debate que lleva años en Rosario y enfrenta al transporte tradicional con plataformas que ya tienen una presencia extendida en la ciudad. La presidenta del Concejo será una de las principales impulsoras de la propuesta oficialista, aunque su aprobación dependerá de los acuerdos que se alcancen durante la discusión legislativa. La expectativa expresada en la conferencia es llevarla a votación en unas dos semanas, con la habilitación de los servicios sujeta al cumplimiento de las condiciones que finalmente establezca la ordenanza.
