martes 15 septiembre 2026

Asesinato al voleo y ataques a sedes policiales: condenaron a dos sicarios a 28 y 18 años de prisión

Dos sicarios fueron condenados este martes a 28 y 18 años de prisión por el asesinato al voleo de Laureano Cardozo y dos balaceras contra dependencias policiales de Rosario, hechos ocurridos en agosto de 2023 en medio de una disputa criminal dirigida desde las cárceles.

  • El tribunal integrado por Lisandro Artacho, Dolores Aguirre Guarrochena y Paola Aguirre impuso 28 años de prisión a Lautaro Román Núñez, de 24 años, y 18 años a Roberto Chapire, de 25. El veredicto fue leído en la sala 10 del Centro de Justicia Penal.

La fiscal Laura Riccardo había solicitado penas de 32 años para Núñez y de 25 para Chapire. El primero fue juzgado por el homicidio de Cardozo y los ataques a la entonces Agencia de Investigación Criminal —actual Policía de Investigaciones— y al destacamento El Tanque. Chapire quedó vinculado con las dos balaceras.

Los episodios ocurrieron durante uno de los períodos más violentos de Rosario, cuando distintas organizaciones ejecutaban homicidios y atentados ordenados desde cárceles provinciales y federales.

El asesinato de Laureano Cardozo. Fue asesinado durante la noche del 18 de agosto de 2023, mientras paseaba a su perra a pocos metros de su casa, en la zona de Flammarion y Lamadrid. Los atacantes pasaron en un Fiat Uno blanco y abrieron fuego sin que existiera un conflicto previo con la víctima.

Sus familiares sostuvieron desde el comienzo que el joven era ajeno a cualquier organización criminal y no tenía problemas con nadie. Desde entonces protagonizaron distintos reclamos para exigir avances en la investigación y la realización del juicio. El vehículo utilizado por los homicidas fue abandonado pocas horas después y hallado por la Policía. Una huella dactilar recuperada en una de sus ventanillas permitió ubicar a Núñez dentro del auto.

Dos ataques y una amenaza mafiosa. Una semana después del crimen, durante la noche del 25 de agosto, varios disparos impactaron contra el portón de la sede de la ex Agencia de Investigación Criminal, ubicada en Lamadrid al 400. Minutos más tarde fue atacado el destacamento policial El Tanque, situado en Abanderado Grandoli al 3900. Durante esa segunda balacera resultó gravemente herido David Obregón, un trabajador que esperaba el colectivo en Grandoli y Güiraldes y quedó en la línea de fuego.

En ambos lugares aparecieron carteles con amenazas contra policías, jueces y fiscales. Los mensajes mencionaban a Nicolás “Nico” Camino y Erik Masini, dos presos que se encontraban alojados en la cárcel federal de Rawson y que habían roto vínculos con la banda de Los Monos. Según la investigación, esa disputa estaba relacionada con una deuda millonaria por un cargamento de droga perdido y había provocado una serie de enfrentamientos callejeros desde finales de 2022.

La moto, el asiento roto y las huellas. Las cámaras de seguridad registraron que los autores de los ataques se movilizaban en una moto de mediana cilindrada. Cuando uno de ellos descendió para disparar contra la sede policial de Lamadrid, quedó a la vista una rotura en la cuerina del asiento. Ese detalle permitió relacionar el vehículo con una Guerrero GR1 150 secuestrada días después en Seguí al 285 bis. La moto estaba en poder de Chapire, quien inicialmente fue imputado por encubrimiento.

El análisis de su teléfono y los datos de geolocalización lo ubicaron posteriormente en las zonas donde se produjeron los ataques, por lo que terminó acusado como coautor de las balaceras. En el caso de Núñez, el Sistema Automatizado de Identificación Dactilar determinó que una de sus huellas estaba en el cartel mafioso dejado frente a la sede de la ex AIC. Esa evidencia se sumó al rastro encontrado en el Fiat Uno utilizado para asesinar a Cardozo.

Órdenes impartidas desde las cárceles. Para la Fiscalía, Núñez y Chapire actuaban como sicarios a sueldo y recibían instrucciones de personas detenidas en unidades penitenciarias. Sin embargo, la investigación no logró identificar a quienes impartieron las órdenes. Los hechos formaron parte de una sucesión de homicidios y balaceras que puso en jaque la seguridad pública entre 2021 y 2023. Ese período coincidió con divisiones internas en Los Monos y con el crecimiento de otros grupos criminales, entre ellos la denominada banda de Los Menores. Aunque ese entramado todavía permanece activo, los hechos de violencia letal registraron posteriormente una marcada disminución.

Otra causa pendiente para Núñez. Todavía debe afrontar otra acusación de gravedad por el ataque cometido el 14 de noviembre de 2023 en el Hospital Provincial, donde un grupo armado intentó liberar al recluso Gabriel Encina y asesinó al policía Leoncio Bermúdez. El sicario había sido detenido el 30 de agosto de ese año, pocos días después del crimen de Cardozo y de las balaceras contra las dependencias policiales. Pese a encontrarse preso, fue acusado de haber participado desde su celda en la organización del intento de fuga a cambio de dinero.

Esa causa aún no llegó a juicio y, al igual que en los hechos ahora juzgados, la pesquisa no logró avanzar hasta quienes habrían dado las órdenes desde los niveles superiores de la estructura criminal.


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