La primera semana del juicio por el asesinato de Máximo Jerez, el nene de 11 años alcanzado por una balacera en el barrio Los Pumitas, terminó con la reproducción de un testimonio central para la acusación. Nicolás Torres, uno de los cuatro imputados, había declarado durante dos audiencias realizadas en 2023 y aportó detalles sobre la preparación, el objetivo y los presuntos autores del ataque, aunque negó haber participado.
El fiscal Franco Tassini adelantó que solicitará prisión perpetua para Torres, Nicolás Castillo, Maximiliano Castillo y Ezequiel Miguel Godoy. Los cuatro están acusados por el homicidio de Máximo y las tentativas de homicidio de otros tres niños que quedaron en medio de la ráfaga.
El ataque ocurrió cerca de la 1.30 del domingo 5 de marzo de 2023. De acuerdo con la reconstrucción fiscal, los acusados se reunieron armados en la zona de Campbell y Juan B. Justo, en Empalme Graneros, y abordaron un Honda Civic negro para dirigirse hacia Cabal y pasaje San José, un sector de Los Pumitas dominado por una organización dedicada al narcomenudeo conocida como la banda del Salteño o clan Villazón.
Al llegar a Cabal al 1300 bis, al menos dos de los ocupantes dispararon contra una vivienda y contra un presunto integrante de la organización rival que escapó por la calle. En ese momento, Máximo y otros tres chicos habían salido a comprar gaseosas y caminaban por el pasaje San José. Una bala calibre 40 ingresó por la espalda del niño, completamente ajeno a la disputa criminal.
Otro de los menores también fue herido con un proyectil del mismo calibre, aunque las pericias determinaron que habría sido disparado por un arma diferente. Para la Fiscalía, esos elementos permiten reconstruir la mecánica del ataque. La discusión central del juicio estará concentrada ahora en la identificación de los responsables y en el grado de intervención atribuido a cada acusado.
“Fueron a matar a la gente del Salteño”. Durante la audiencia del viernes declararon policías y un gendarme que participaron de las detenciones y los allanamientos posteriores al crimen. Los cuatro acusados siguieron la jornada por videoconferencia desde la cárcel, mientras que los familiares de Máximo no estuvieron presentes en la sala.
Uno de los procedimientos se realizó el 7 de marzo de 2023 en una vivienda de Juan B. Justo al 3100. Allí los investigadores encontraron una mochila con unas 500 municiones. Entre 35 y 40 eran calibre 40, el mismo utilizado durante la balacera. La mujer que se encontraba en el domicilio afirmó que la mochila pertenecía a su hijo, Nicolás Torres. También sostuvo que el joven trabajaba para Nicolás Castillo, propietario del Honda Civic, quien presuntamente respondía a Alexis “Araña” Ibáñez, preso en Piñero.
A partir de ese hallazgo, el fiscal reprodujo dos declaraciones brindadas por Torres en abril y junio de 2023. En la primera, el imputado negó haber estado en el automóvil y aseguró que la noche del crimen permaneció junto con su pareja y sus hijas. Sin embargo, reconoció que guardaba armas y municiones porque, según dijo, estaba amenazado por los Castillo.
“Ellos me llamaban y me decían: ‘Tomá, guardá esto’”, declaró. Torres señaló que la mochila pertenecía a Ibáñez y afirmó que se la había entregado Brandon R., un joven detenido en otra causa por homicidio. También sostuvo que quienes participaron del ataque fueron Nicolás Castillo, Godoy y Brandon.
En una segunda declaración, realizada en junio de 2023, Torres explicó cuál habría sido el objetivo de la balacera. “Fueron a matar a la gente de ellos, del Salteño. Las criaturas no tienen nada que ver”, aseguró. Ante la consulta sobre cómo conocía esa información si no había participado, respondió que Nicolás Castillo se lo había contado al día siguiente, cuando se cruzaron en la calle. Su versión, sin embargo, se contrapone con el relato de un testigo que aseguró haberlo visto dentro del vehículo. Torres atribuyó esa identificación a una confusión con Brandon R. y también desvinculó del ataque a Maximiliano Castillo.
Las defensas cuestionan la identificación de los acusados. Nicolás Castillo, señalado como propietario y conductor del Honda Civic, también negó su participación. Cuando declaró en marzo de 2023, admitió que el auto era suyo, pero sostuvo que se lo había prestado a Godoy y que desconocía para qué iba a ser utilizado. Su abogada, María del Carmen Varela, afirmó que Castillo se encontraba con su pareja y su cuñada durante la madrugada del crimen. Además, cuestionó la investigación y sostuvo que no existen pruebas suficientes para ubicarlo en el lugar de la balacera.
Según la defensora, la causa cuenta con seis testigos de identidad reservada, pero solo dos estuvieron en la escena y apenas pudieron reconocer un vehículo negro. Otro testigo dijo haber visto a los acusados dentro del automóvil, aunque a unas seis cuadras del sitio del ataque. El fiscal, por su parte, rechazó la posibilidad de que los disparos provinieran de la banda rival y remarcó que las pericias balísticas establecieron que fueron efectuados desde el Honda Civic.
La acusación sostiene que Nicolás Castillo conducía y que al menos dos de los otros tres ocupantes dispararon. No obstante, Tassini considera que todos participaron de un plan común: se reunieron, consiguieron armas y municiones y se dirigieron al territorio de la organización rival para ejecutar el ataque. Por ese motivo, les atribuyó homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas.
El tribunal está integrado por los jueces Gonzalo López Quintana, Nicolás Vico Gimena y Gustavo Pérez de Urrechu. Las audiencias continuarán la próxima semana con nuevos testimonios y la presentación de las pruebas con las que la Fiscalía buscará sostener el pedido de prisión perpetua.
