Los refugios municipales de Rosario incorporarán bibliotecas y una programación permanente de actividades de lectura y escritura como parte de una nueva estrategia destinada a ampliar el acompañamiento de las personas en situación de calle. El proyecto fue presentado este miércoles por la Municipalidad de Rosario junto a la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y el Centro Educativo Latinoamericano (CEL), con el objetivo de sumar el acceso a la cultura y a la palabra escrita a las políticas de cuidado que ya se desarrollan en esos espacios.
La iniciativa fue presentada en el refugio Sudoeste, donde además se firmó un convenio de cooperación entre la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat, la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNR, la Editora de la Universidad y la Asociación del Centro Educativo Latinoamericano (ACEL). El acuerdo formaliza el trabajo conjunto para instalar bibliotecas en los distintos refugios municipales y desarrollar propuestas culturales destinadas a quienes utilizan estos dispositivos.
El proyecto contempla la colocación de bibliotecas abastecidas con libros donados por editoriales rosarinas y por la Editora de la UNR. La intención es que las personas que concurren a los refugios puedan acceder libremente al material durante su permanencia, generando nuevos hábitos de lectura y encontrando en los libros una herramienta para incorporar conocimientos, expresar vivencias, fortalecer la autoestima y reconstruir vínculos sociales.
La propuesta también incluye una agenda estable de talleres de lectura, escritura y alfabetización que estarán a cargo de la Secretaría de Cultura y Educación del municipio. El objetivo es que las bibliotecas sean espacios vivos, donde la lectura deje de ser una actividad aislada para convertirse en una práctica cotidiana dentro de los refugios.
Durante la presentación, el secretario de Desarrollo Humano y Hábitat, Nicolás Gianelloni, destacó que el proyecto representa un nuevo paso en el trabajo que el municipio viene desarrollando para transformar los refugios en espacios de encuentro y construcción comunitaria. En ese sentido, remarcó que la política pública busca ir más allá de la asistencia inmediata y generar ámbitos donde las personas puedan sentirse acompañadas, escuchadas y contenidas.
“Sepan que en Rosario no los vamos a dejar solos y que hay gente que los quiere ayudar, como la Universidad Nacional de Rosario y el Centro Educativo Latinoamericano, que siempre acompañan las propuestas del municipio. Y sepan que estamos en este lugar para escucharlos”, expresó el funcionario durante el encuentro con los usuarios de los refugios.
Desde la Universidad Nacional de Rosario destacaron que la propuesta se enmarca en las políticas de extensión universitaria, orientadas a acercar el conocimiento y la producción cultural a toda la comunidad. El director de la Editora UNR, Nicolás Manzi, sostuvo que la universidad “no es solamente un lugar donde se forman profesionales”, sino una institución comprometida con la realidad social, y valoró que las bibliotecas cuenten con obras de autores y editoriales rosarinas, fortaleciendo el vínculo entre la producción cultural local y nuevos lectores.
Por su parte, representantes del Centro Educativo Latinoamericano señalaron que la iniciativa surgió a partir del trabajo conjunto que ambas instituciones desarrollan desde hace años con la Municipalidad. Recordaron que una de las experiencias que consolidó esa articulación fue la reedición en castellano del libro Rosario, de Eliza J. McCartney Clemens, realizada durante las actividades por el Tricentenario de la ciudad, y señalaron que esa experiencia dio impulso a nuevos proyectos de promoción de la lectura en distintos espacios comunitarios.



La presentación coincidió además con el cierre del tercer ciclo de lectura y escritura desarrollado en los refugios municipales Sudoeste y Felipe Moré en el marco del Plan Ciudadano de Lectura “Rosario Lee”. Durante el último mes, veinte usuarios participaron de encuentros coordinados por el escritor Damián Andreoli, que tuvieron como eje la literatura futbolera. A través de la lectura de cuentos, relatos y crónicas vinculadas al deporte, los participantes también produjeron textos propios y compartieron experiencias personales en un espacio pensado para fomentar la escucha, la creatividad y la construcción colectiva.
Desde la Municipalidad explicaron que estos talleres surgieron a partir del interés que los propios usuarios manifestaron por los libros disponibles en los refugios. Esa respuesta impulsó la decisión de consolidar una programación permanente que complemente las políticas de asistencia social con propuestas educativas y culturales.
Las bibliotecas forman parte de una estrategia más amplia que el municipio desarrolla para el abordaje integral de las personas en situación de calle. Además de garantizar alojamiento, alimentación, higiene, atención sanitaria y acompañamiento social durante todo el año, los refugios articulan acciones destinadas a facilitar el acceso a la documentación personal, la Justicia, los tratamientos de salud, la capacitación laboral, la terminalidad educativa, la recuperación de vínculos familiares y la participación en actividades deportivas, recreativas y culturales.
