La muerte de Luna, una nena de 6 años que asistía a la Escuela N° 117 Islas Malvinas de la zona sur de Rosario, generó conmoción y abrió interrogantes sobre lo ocurrido en el establecimiento. La menor falleció este fin de semana en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela luego de permanecer internada durante dos días tras un grave episodio registrado el viernes en el patio escolar.
Según la información oficial, el hecho ocurrió alrededor de las 14.30 durante el recreo. En un primer parte, se indicó que la niña habría tropezado con los cordones de sus zapatillas, cayó y golpeó su cabeza contra un banco de cemento. Sin embargo, la familia cuestiona esa versión y sostiene que existen inconsistencias en el relato inicial.
Ricardo Miqueo, padre de la niña, reconstruyó las horas posteriores al hecho en medio del dolor. Contó que desde la escuela le informaron que se trataba de un golpe leve, pero al llegar se encontró con un escenario mucho más grave. “Cuando entré, ya estaba la ambulancia. No era un golpecito”, relató. Según su testimonio, la niña presentaba signos compatibles con un paro cardiorrespiratorio, situación que lo llevó a intervenir junto al personal médico en el traslado.
La menor fue derivada de urgencia al Hospital Vilela, donde un equipo de profesionales inició maniobras de reanimación. Tras estabilizarla, los médicos detectaron un coágulo cerebral y decidieron intervenirla quirúrgicamente de urgencia. A pesar de los esfuerzos, su estado continuó siendo crítico y falleció el domingo al mediodía.
Desde el hospital destacaron el trabajo del equipo de salud y confirmaron que, tras diagnosticarse muerte cerebral, la familia autorizó la donación de órganos. El procedimiento permitió ablacionar riñones, córneas y válvulas cardíacas. “Es un gesto de enorme solidaridad en un momento de profundo dolor”, señalaron desde la dirección del efector.
En paralelo, la familia puso en duda la versión oficial del hecho. El padre aseguró que su hija tenía las zapatillas correctamente atadas cuando fue asistida, lo que contradice la hipótesis de la caída por los cordones. Además, cuestionó los tiempos de reacción y la supervisión en el patio escolar. “No queremos culpar a otros chicos, pero sí saber qué pasó realmente”, expresó.
A su vez, allegados a la familia señalaron que habrían existido demoras en la asistencia y en la comunicación con los padres. “No cierra lo que dijeron. Queremos respuestas”, indicaron. La niña llevaba apenas dos meses en la institución, a la que había ingresado por recomendaciones académicas.
El caso generó un fuerte impacto en la comunidad educativa. Este lunes, la escuela permaneció cerrada por duelo y suspendió sus actividades. En la puerta del establecimiento se colocó un cartel informando la medida. Mientras atraviesan el dolor por la pérdida, los familiares reclamaron medidas concretas para evitar hechos similares. Entre ellas, pidieron la remoción de los bancos de cemento del patio. “No quiero que haya otra Luna”, expresó su padre.
