En el marco del 30° aniversario de la creación del primer grupo de Narcóticos Anónimos en Rosario, el Concejo Municipal realizó este martes una jornada pública para visibilizar el trabajo de la organización y reconocer su trayectoria en la ciudad. La actividad contó con la participación de referentes, integrantes de la comunidad en recuperación y profesionales vinculados al abordaje de consumos problemáticos, y culminó con la entrega de un beneplácito institucional.
La iniciativa fue impulsada por la concejala Norma López, quien destacó el rol de la organización en el acompañamiento comunitario. Durante su intervención, subrayó la importancia de los espacios colectivos en los procesos de recuperación y valoró que Narcóticos Anónimos haya sido una de las primeras organizaciones en incluir a mujeres con problemáticas de consumo. También remarcó la necesidad de fortalecer ámbitos donde las personas puedan expresarse sin estigmatización y sostener procesos de cambio en contextos adversos.
Uno de los testimonios centrales fue el de Matías, integrante en recuperación, quien puso el foco en el valor del anonimato como principio fundante del grupo. “Lo importante es el mensaje, no quién lo dice”, señaló, al tiempo que explicó que ese resguardo permite construir un espacio seguro para quienes se acercan por primera vez. En ese sentido, destacó que la pertenencia al grupo implica dejar de lado la búsqueda de reconocimiento individual para formar parte de una construcción colectiva.
Actualmente, Narcóticos Anónimos cuenta con 25 grupos activos en Rosario y localidades cercanas, donde se desarrollan encuentros de acompañamiento basados en el intercambio de experiencias, la contención y el sostenimiento mutuo. Desde la organización invitan a quienes atraviesan consumos problemáticos a acercarse a las reuniones o comunicarse a través de su línea gratuita, en espacios abiertos y sin juicio previo.


Durante la jornada también participó el psicólogo Gonzalo Ferreyra, integrante de la organización Es Por Acá (EPA), quien aportó una mirada profesional sobre el abordaje de las adicciones. Destacó la magnitud del problema a nivel global y remarcó que solo una parte de quienes necesitan tratamiento acceden efectivamente a él, con mayores dificultades en el caso de las mujeres. En ese marco, señaló que los dispositivos comunitarios como Narcóticos Anónimos cumplen un rol clave en la continuidad de los procesos terapéuticos.
Ferreyra explicó que, una vez finalizado un tratamiento formal, las personas requieren redes de sostén que acompañen la vida cotidiana y reduzcan el riesgo de recaídas. En ese punto, valoró el encuentro entre pares, el padrinazgo y el sentido de pertenencia como herramientas complementarias al trabajo clínico. “En el abordaje de las adicciones, las redes hacen la diferencia”, sintetizó.
El acto incluyó además la entrega formal del reconocimiento por parte del Concejo Municipal rosarino, que fue recibido por integrantes de la organización. En ese momento, recordaron a quienes iniciaron el camino en la ciudad y destacaron el crecimiento sostenido del movimiento, que hoy reúne a decenas de grupos activos.
El cierre estuvo a cargo de Santiago, otro de los miembros de Narcóticos Anónimos, quien resaltó el valor simbólico del aniversario. “No celebramos solo un número, celebramos vida, 30 años de esperanza, recuperación y servicio en Rosario”, expresó. Sus palabras dieron paso a un aplauso sostenido que marcó el final de la jornada, atravesada por testimonios, reconocimiento institucional y la reafirmación del trabajo colectivo frente a las adicciones.

