La investigación por la muerte de Sophia Civarelli, la joven de 22 años hallada sin vida en un departamento de barrio Lourdes, sumó en las últimas horas elementos clave que consolidan la hipótesis de femicidio seguido del suicidio de su pareja, Valentín Alcida, también de 22. La causa, a cargo de la fiscal Carla Ranciari, avanzó con nuevas pericias que no solo descartan definitivamente la versión inicial de un suicidio, sino que permiten reconstruir con mayor precisión la secuencia del hecho.
El caso se conoció en la madrugada del viernes, cuando Civarelli —oriunda de Villa Amelia y estudiante de Psicología de la UNR— fue encontrada sin vida en el departamento donde convivía con Alcida, en 3 de Febrero al 2400. La joven presentaba una herida de arma blanca en el cuello y en la escena los peritos secuestraron un cuchillo de cocina. En un primer momento, el médico policial evaluó que la lesión “podría corresponder con un suicidio”, una hipótesis que fue reforzada por el propio Alcida, quien llamó al 911 y sostuvo que su pareja se había quitado la vida, incluso mediante una carta que dejó en el lugar.
Sin embargo, esa versión comenzó a perder consistencia a partir del avance de las medidas investigativas. El análisis de los teléfonos celulares de ambos, la toma de testimonios y el relevamiento de rastros en la escena permitieron a los investigadores del Ministerio Público de la Acusación (MPA) reorientar la pesquisa. Para la Fiscalía, los indicios reunidos resultan compatibles con un femicidio, lo que motivó la aplicación del protocolo específico para este tipo de crímenes.
Un dato central surgió de la autopsia realizada el viernes pasado en el Instituto Médico Legal, cuyos resultados se conocieron este lunes. El estudio, llevado adelante bajo protocolo de femicidio, estableció una data de fallecimiento de entre 10 y 15 horas previas al hallazgo del cuerpo. Esto ubica el momento del crimen entre las 18 y las 20 del jueves 16, es decir, varias horas antes de que el hecho fuera reportado a las autoridades.
En paralelo, la fiscal ordenó la realización de estudios anatomopatológicos, toxicológicos y pericias complementarias que buscan determinar con exactitud la mecánica del hecho. Entre ellas, se incluyó el análisis para detectar la presencia de ADN externo en el cuerpo de la víctima, una prueba clave para confirmar la intervención de terceros y fortalecer la hipótesis acusatoria.
Otro elemento determinante fue aportado por el Gabinete Criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI), cuyas tareas en la escena del hecho permitieron establecer que el lugar fue adulterado luego del fallecimiento de Civarelli. Esta conclusión, sumada a la evidencia digital extraída de los dispositivos de ambos jóvenes, refuerza la hipótesis de que se intentó simular un suicidio para encubrir el asesinato.
La secuencia se completa con lo ocurrido horas después del hallazgo. Alcida se encontraba en otro departamento, ubicado en 3 de Febrero al 1100, junto a una amiga. Desde allí se arrojó al vacío desde un octavo piso. Fue asistido por personal del Sies y trasladado en estado crítico al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), donde finalmente falleció.
Mientras tanto, la investigación continúa con la toma de testimonios a familiares y allegados, en una causa que aún mantiene aspectos bajo reserva. El objetivo de la Fiscalía es reconstruir con precisión la dinámica del hecho, establecer responsabilidades y avanzar en la confirmación definitiva de la hipótesis de femicidio seguido de suicidio, que hoy se presenta como la línea más consistente a partir de la evidencia reunida.
