Newell’s dio otro paso al frente en su recuperación con un triunfo trabajado y de alto impacto fuera de casa. En Santa Fe, el equipo de Frank Kudelka derrotó 3-2 a Unión y alcanzó su mejor racha en lo que va del torneo: tres victorias y un empate en las últimas cuatro presentaciones, con 10 puntos sobre 12 posibles que lo reposicionan en la tabla y le devuelven confianza en un momento clave.
El arranque fue cuesta arriba para la Lepra. Unión salió decidido a imponer condiciones, manejó la pelota y encontró rápido la ventaja a través de Marcelo Estigarribia, que ganó de arriba y puso el 1-0 ante una defensa que todavía no se acomodaba. Durante ese primer tramo, Newell’s fue superado: no lograba hacer pie en el mediocampo, llegaba tarde a las coberturas y quedaba expuesto ante cada avance del local.
Sin embargo, cuando peor la pasaba, encontró una puerta inesperada para volver al partido. Un cabezazo involuntario de Estigarribia hacia su propio arco derivó en el empate rojinegro, en una jugada que generó polémica y necesitó de la intervención del VAR. El árbitro Fernando Espinoza fue advertido de que la pelota había traspasado la línea y convalidó el gol, lo que cambió el clima del encuentro.
A partir de esa igualdad, el desarrollo empezó a modificarse. Unión siguió teniendo mayor volumen de juego, pero Newell’s creció en actitud y empezó a animarse. Con más empuje que precisión, el equipo de Kudelka adelantó líneas y encontró premio en un rebote de corner: Jerónimo Russo sacó un bombazo desde el borde del área y la clavó en el ángulo para dar vuelta la historia antes del descanso.
El segundo tiempo planteaba un desafío distinto. Con la ventaja a su favor, la Lepra debía sostener el resultado ante un rival obligado a ir por el empate. Además, la salida de Luciano Herrera por lesión en el entretiempo generaba incertidumbre, ya que había sido una de las piezas más activas en la primera mitad. Sin embargo, Newell’s mostró otra cara: más ordenado, más compacto y con mayor convicción para disputar cada pelota.
Kudelka movió el banco y encontró respuestas. El ingreso de Juan Ignacio Ramírez resultó determinante. En su primera intervención, el delantero presionó la salida rival, forzó un error en el pase hacia el arquero y definió con contundencia para marcar el 3-1, un gol que parecía encaminar definitivamente el partido.
Pero Unión no se dio por vencido. Empujado por su gente, fue a buscar el descuento y lo encontró a pocos minutos del final a través de Menossi, que capturó un rebote tras una gran atajada de Reinatti y puso el 3-2. Ese tanto reactivó el suspenso y transformó el cierre en un asedio constante del equipo local.
Los últimos minutos fueron de resistencia pura para Newell’s. Con seis minutos de adición, Unión acorraló a la Lepra contra su área, llenó de centros el partido y tuvo situaciones claras para empatar. En ese contexto, apareció la gran figura de la noche: Reinatti. El arquero sostuvo el resultado con varias intervenciones decisivas y coronó su actuación con un mano a mano salvador en la última jugada, que recordó a las mejores atajadas de Emiliano “Dibu” Martínez.
El pitazo final de Espinoza desató el desahogo rojinegro. Newell’s volvió a ganar fuera de casa, ratificó su levantada y empieza a dejar atrás un inicio de torneo complicado. El equipo no solo suma puntos, sino que también muestra una evolución anímica y futbolística que lo acerca a una versión más competitiva.
Más allá del resultado, el encuentro también dejó polémicas. Desde el lado rojinegro cuestionaron el arbitraje de Espinoza, no solo por la jugada del empate —que requirió revisión— sino también por un posible penal sobre Rodrigo Herrera que no fue sancionado. A eso se sumó una fuerte infracción de Vargas que insinuó expulsión, pero terminó sin tarjeta roja. Las quejas quedaron instaladas, aunque el triunfo terminó por amortiguar el impacto.
Con este resultado, Newell’s consolida su mejor momento en semanas. La Lepra encontró respuestas dentro del campo, logró revertir un contexto adverso y suma puntos clave que lo ubican en una posición más cómoda. De la mano de Kudelka, el equipo empieza a construir una identidad basada en la reacción, la eficacia en momentos clave y una fortaleza anímica que hoy marca la diferencia.
